El mexicano que hizo vibrar el máximo circuito de carreras, Checo Pérez, puede decir adiós a la fórmula 1 y de ser así, no queda más que agradecer por regresar la emoción de las pistas a nuestro país.
Desde aquel 2011 donde una bandera mexicana volvía a ondear en las pistas del circuito máximo, fue cuando poco a poco la afición en nuestro país estuvo regresando y volteó a ver este deporte de alta velocidad.
Un antes y un después
Y la realidad es que antes de Pérez, muchos de nosotros solo conocíamos a alguno que otro corredor, el más popular claro era Michael Schumacher.
Regresando a referenciar al mencionado mexicano, Pérez fue ganando la confianza de sus paisanos y de extranjeros también, para que lo voltearan a ver por la manera de correr y el ir ganando podios lo ponían a compartir lugares con gente de la talla de Fernando Alonso, piloto de Ferrari.
Si de confianza se trata, McLaren se lleva al piloto a su escudería, pero esta marca tan grande lo descartaría al poco tiempo, aunque Pérez sin desanimarse continuó esforzándose para llegar al máximo punto.
La ‘ChecoManía’
Al pasar los años la escudería Red Bull se fijó en el mexicano y por fin vendría la bien llamada ‘ChecoMania’.

La F1 volvió a México en 2015, con el boleto más económico rondando alrededor de dos mil pesos, pero al subir la euforia por el llamado ‘Gran Circo’ ya el precio más barato de triplicó, había emoción y más afición, claro que Sergio Pérez tenía mucho que ver en esto.
Puedo seguir hablando de Checo y sus logros, pero es mejor quedar agradecido de momento por ese legado que nos ha dejado, por esa fanaticada que ama las pistas y por los nuevos seguidores de la fórmula 1, que en México aprendieron este deporte gracias al paisano más rápido sobre ruedas.






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