CATEM, extorsión y silencio político. La detención de “El Limones” confirma una red de extorsión donde un sindicato operaba de la mano del crimen organizado. Mientras unos niegan vínculos, las evidencias hablan solas.
NUESTRA OPINIÓN
La detención de Édgar Rodríguez, alias El Limones, no solo confirma lo que empresarios y productores de La Laguna denunciaron durante meses. También exhibe el lado oscuro de un sindicalismo que la 4T ha querido vender como “renovado”, pero que en la región operó como un brazo auxiliar del crimen organizado. Hoy, aunque el Gobierno intenta capitalizar el golpe como un triunfo institucional, las preguntas que deja este caso son mucho más profundas.
Porque lo cierto es que nada de lo ocurrido fue sorpresa para nadie.
El gobernador de Coahuila, Manolo Jiménez, había advertido personalmente a Claudia Sheinbaum de la creciente red de extorsión en La Laguna. No era un chisme ni una suposición: los señalamientos eran claros, persistentes y apuntaban al mismo grupo, al mismo operador y al mismo sindicato. Mientras la CATEM nacional negaba, “El Limones” posaba sonriente en fotos con Pedro Haces y con el líder lagunero Armando Cobián. No eran saludos casuales. Eran relaciones políticas explícitas.
La estructura de extorsión que todos vieron menos quienes no quisieron verla
Los testimonios de productores y empresarios describen un modelo de crimen aceitado:
— La CATEM acaparaba contratos.
— Filtraba información a Los Cabrera, brazo del Cártel de Sinaloa.
— Y el grupo criminal ejecutaba amenazas, cobros y violencia.
Todo esto mientras la dirigencia nacional del sindicato repetía el mismo guion: “No tenemos vínculos, demuestren con nombres y apellidos”. Pero los nombres estaban, los apellidos también, y las fotografías eran imposibles de borrar. Aun así, durante meses, los líderes sindicales de la 4T caminaron como si nada, incluso exhibiéndose al lado de la presidenta en actos masivos.
Una captura incómoda… que muchos prefieren no comentar
La detención de “El Limones” es celebrada en privado por los sectores productivos de Coahuila. Pero el silencio en la Ciudad de México es ensordecedor.
Pedro Haces, quien presume a la CATEM como “la CTM de la 4T”, evitó referirse al caso mientras recibía aplausos de 79 legisladores morenistas en su informe. Y Ricardo Monreal, uno de los mayores operadores del partido, lo elogió como “un hombre extraordinario”, sin mencionar que a su lado creció la sombra de un presunto extorsionador ligado al crimen organizado.
La pregunta es:
¿Si la detención hubiera ocurrido en otro sindicato, la reacción sería la misma?
¿O estamos frente a la misma doble moral que se critica del viejo sistema priista… solo que con nuevos colores?
La Laguna necesita justicia, no discursos
La realidad es que la red de extorsión no surgió de la nada ni nació ayer. Los empresarios laguneros lo dijeron con claridad desde agosto:
“La Laguna contra la extorsión”.
Fueron ignorados durante meses.
Se ejecutó un operativo en septiembre; Cobián se escondió; la CATEM pidió nombres que ya conocía; y el Gobierno federal —que presume lucha contra la extorsión— tardó cuatro meses en actuar.
Hoy, tras la captura de “El Limones”, la región respira un poco más tranquila. Pero no es suficiente. Falta desmontar toda la estructura que permitió que un sindicato operara como intermediario entre empresas y un cártel.
Falta aclarar qué sabían los líderes de la CATEM y desde cuándo.
Falta explicar por qué se permitió su activismo político mientras crecían las denuncias.
Y falta garantizar que esto no es solo un triunfo mediático, sino un compromiso sostenido con la seguridad de la región.
La Laguna ya demostró que no se va a quedar callada.
Ahora le toca al Gobierno demostrar que no se quedará corto.






0 comentarios