Rodrigo Paredes: el error que el IEC no debía cometer. ¿Qué lecciones deja para el futuro del órgano electoral?
NUESTRA OPINIÓN
En la historia de las instituciones públicas, hay gestiones que destacan por sus logros y otras que se convierten en un ejemplo de lo que nunca debe repetirse. El paso de Rodrigo Germán Paredes Lozano por la presidencia del Instituto Electoral de Coahuila (IEC) pertenece a la segunda categoría. Su remoción unánime por parte del Consejo General del INE es la conclusión inevitable de una gestión marcada por la incompetencia, el abuso de poder y la corrupción.
Bajo su mando, lo que alguna vez fue un orgullo nacional en materia electoral —como la implementación de urnas electrónicas pioneras y un sistema de PREP robusto— se desmoronó. Su llegada desde Aguascalientes, como el primer presidente no coahuilense del IEC, no trajo innovación ni progreso, sino decisiones cuestionables que deterioraron gravemente a la institución.
Por ejemplo, el colapso del sistema de urnas electrónicas, un proyecto con más de dos décadas de éxito, dejó al IEC enfrentando consecuencias millonarias. La contratación de un sistema privado de PREP por 27 millones de pesos, cuando antes se desarrollaba internamente a menor costo, evidenció una alarmante falta de criterio administrativo.
Pero los números no fueron su único problema. Paredes convirtió el IEC en un campo de batalla político, fracturando la armonía entre los consejeros y privilegiando a su círculo cercano con salarios inflados y puestos inventados. Más grave aún, utilizó recursos humanos y materiales del IEC para asuntos personales, como su litigio contra el INE por despido injustificado.
Un legado de corrupción y desconfianza
La remoción de Rodrigo Paredes no solo representa el fin de una gestión desastrosa, sino también un recordatorio de los riesgos que conlleva una designación deficiente en una posición clave. Más allá de su destitución, el exfuncionario enfrenta ahora cuatro expedientes: uno de inhabilitación en el INE, dos en el Órgano Interno de Control del IEC y otro más en la Fiscalía Anticorrupción de Coahuila. La justicia tiene aún un largo camino por recorrer, pero es evidente que la sombra de su gestión permanecerá durante años.
El desafío para el IEC y el INE
Con la elección judicial de junio próximo en el horizonte, el IEC enfrenta un reto monumental: recuperar la confianza ciudadana y demostrar que es capaz de sobreponerse a la crisis provocada por su expresidente. Mientras tanto, el INE tiene la obligación de cerrar las puertas a perfiles como el de Paredes, que ven en el servicio público una oportunidad para beneficiar intereses personales.
La memoria colectiva no debe olvidar lo ocurrido. La remoción de Rodrigo Paredes no solo es un acto de justicia, sino también una advertencia: el costo institucional de tolerar la mediocridad y la corrupción es demasiado alto.






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