Pemex: ¿el inicio de una nueva era o un déjà vu de fracasos? el Paquete Económico 2025 plantea metas ambiciosas para la petrolera, pero los recortes presupuestarios y la deuda amenazan su viabilidad.
NUESTRA OPINIÓN
El futuro de Petróleos Mexicanos (Pemex) está, una vez más, en el centro de los reflectores. El Paquete Económico 2025, presentado por la Secretaría de Hacienda bajo la administración de Claudia Sheinbaum, propone metas que parecen más una prueba de fuego que un plan viable para rescatar a la petrolera estatal. Con una producción estimada de 1,89 millones de barriles diarios y un presupuesto recortado en 7.5%, Pemex enfrenta un desafío titánico en un contexto de declive histórico y deudas insostenibles.
La reducción presupuestaria refleja un optimismo que raya en lo irreal. Aunque se espera que la empresa genere mayores recursos propios, su actual producción —de 1,71 millones de barriles diarios, incluyendo hidrocarburos condensados— muestra la debilidad estructural que arrastra desde hace décadas. Sin los condensados, la cifra se desploma a 1,45 millones de barriles diarios, el nivel más bajo en 45 años. Este declive productivo, combinado con una inversión en proyectos reducida en un 15%, augura un panorama complicado para alcanzar las metas propuestas.
¿Inversión privada como tabla de salvación?
Expertos como Luis Miguel Labardini señalan que Pemex no puede afrontar solo el reto de aumentar la extracción de crudo. La apertura a esquemas de producción mixta, en colaboración con el sector privado, se perfila como la única salida viable. Sin embargo, esta estrategia contradice la visión nacionalista que ha caracterizado a la política energética en los últimos años, lo que plantea dudas sobre su implementación real.
BBVA México advierte que sin un cambio profundo en el modelo de negocios, Pemex seguirá siendo un lastre para las finanzas públicas. Mientras tanto, la petrolera debe afrontar compromisos financieros por 9,000 millones de dólares en 2025, de los cuales una buena parte será cubierta con recursos gubernamentales destinados únicamente a pagar deuda, no a inversión productiva.
La pesada herencia y un futuro incierto
El sexenio de López Obrador dejó una petrolera debilitada pero sostenida artificialmente por una inyección masiva de casi un billón de pesos. Ahora, Sheinbaum enfrenta la difícil tarea de demostrar que Pemex puede sobrevivir sin depender exclusivamente de los recursos públicos. La reingeniería fiscal propuesta —con un solo impuesto denominado Derecho Petrolero para el Bienestar y un plan de austeridad para ahorrar 50,000 millones de pesos— es un intento audaz, pero insuficiente frente al abismo financiero que enfrenta la compañía.
El margen de error es mínimo. Un fracaso en las metas planteadas no solo comprometería el futuro de Pemex, sino también la estabilidad fiscal del país. ¿Estamos presenciando el inicio de una nueva era para la petrolera estatal o solo un nuevo capítulo de un ciclo de promesas incumplidas? El tiempo, y la capacidad del gobierno para implementar cambios reales, lo dirán.






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