- Derechohabientes padecen de la falta de aire al interior del IMSS 71.
- Pacientes en camilla son llevados a consulta.
- ASOCIACIÓN Civil regala ventiladores a pacientes encamados del área de transplantes.
Torreón; Al llegar al cuarto piso de consultas de la Clínica de Alta Especialidad No. 71 del IMSS en Torreón, todo aquel lugar parecía una coreografía entre los derechohabientes quienes de manera sincronizada movían cualquier objeto como abanico para tratar de mitigar el calor que ahí envolvía el lugar es como estar en el «infierno», y eso que apenas eran las 8 de la mañana. Gloria acudió con su hijo a consulta, donde pudieron encontrar lugar para sentarse y esperar a ser llamados; su cita era a las 10. Por experiencia, es mejor llegar antes para evitar ser “saltados”.
Compartieron banca con una joven madre que llevaba a su pequeño Ulises, quien tiene la condición de parálisis cerebral. Su carreola tenía adaptado un ventilador portátil que ayudaba al menor a estar tranquilo; su caso era contrario al de otras pacientes que esperaban en camillas, como el de una adulto mayor quien esperaba ser consultada, su hija intentaba darle aire con lo que traía. Al paso de los minutos, el desfile de los consultantes continuaba: unos se iban, otros llegaban. Aunado a las altas temperaturas, los derechohabientes tenían que lidiar con el mal carácter de las asistentes médicas. Al cuestionarlas por qué no prendían la refrigeración, una de ellas dijo que ya tenían varias semanas así, y que ni con reportes en los medios de comunicación atendían sus necesidades.
Suma de enojos
Una derechohabiente proveniente de la ciudad de Chihuahua, que tenía cita en angiología, atinó a decir: «aquí lloras, duermes o te enojas». «Es un verdadero infierno», lo dijo entre risas .
Después de tres horas de espera, Gloria y su paciente fueron llamadas a consulta. La escena era diferente en aquel consultorio: al entrar, una ligera brisa los recibió. Su médico tratante estaba rodeado por ventiladores que él mismo llevó, pues les dijo que les había tocado consultar con más de 40 grados centígrados, ya que el aparato de refrigeración del cuarto piso estaba contaminado por un hongo ante la falta de mantenimiento. (Para evitar represalias se omite el nombre del médico tratante). Pero esta escena no era distinta en los demás pisos que recorrió Gloria junto a su paciente; tuvieron que ir a otros pisos por estudios que les fueron encargados. El calor era apremiante desde la planta baja y en cada cubículo.
Mientras hacían fila, se toparon con una Asociación Civil que fue a entregar ventiladores portátiles a pacientes del área de trasplantes. Una de las voluntarias se le salió decir: «el calor está gachote».







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