- Trump se niega a disculparse tras polémicos comentarios racistas.
- Optó por desmarcarse de las palabras del cómico, afirmando no conocerlo.
- La respuesta a los comentarios de Hinchcliffe ha generado una ola de reacciones.
En un encuentro marcado por la controversia, Donald Trump se presentó en Mar-a-Lago, Florida, sin ofrecer disculpas por los insultos racistas emitidos durante su mitin del domingo en el Madison Square Garden de Nueva York. Más de una hora tarde respecto al horario programado, el expresidente habló durante una hora, en la que solo al final se refirió a los comentarios realizados en el evento, describiéndolo como un “festival de amor” y asegurando que nunca había presenciado un acontecimiento tan “hermoso”.
Las declaraciones de Trump surgen dos días después de que el comediante Tony Hinchcliffe se burlara de la isla de Puerto Rico y otros grupos en el mitin.
“No sé si lo saben, pero hay una isla flotante de basura en medio del océano. Creo que se llama Puerto Rico”, dijo Hinchcliffe, lo que generó indignación entre diversos sectores de la población, incluidos los aproximadamente seis millones de puertorriqueños en Estados Unidos.
En su discurso, Trump optó por desmarcarse de las palabras del cómico, afirmando no conocerlo y que no había escuchado el chiste, a pesar de la amplia repercusión que tuvo. En lugar de abordar la polémica, Trump se centró en exaltar su mitin, afirmando que “nunca nadie ha tenido una multitud como esa” y criticando a quienes lo compararon con un mitin pronazi de 1939.
El exmandatario continuó su retórica incendiaria, atribuyendo los problemas del país a la administración Biden y culpando a la vicepresidenta Kamala Harris de diversas crisis, incluidos homicidios vinculados a inmigrantes. Además, prometió aplicar la pena de muerte a los inmigrantes que cometan delitos graves y reiteró sus afirmaciones sobre la economía, cargando contra los demócratas.
La respuesta a los comentarios de Hinchcliffe ha generado una ola de reacciones, incluso entre miembros del Partido Republicano. Algunos, como el senador Rick Scott, condenaron el chiste, mientras que otros intentaron minimizar su impacto. La campaña de Harris no tardó en responder, utilizando el episodio en un anuncio para criticar a Trump por su manejo de la crisis en Puerto Rico tras el huracán María.
El expresidente Barack Obama también aprovechó la ocasión para criticar a Trump, defendiendo a los puertorriqueños y recordando a los votantes que deben apoyar a aquellos que los respetan como conciudadanos.
“Si alguien no te respeta, no debes votarle”, afirmó.







0 comentarios