- Trump declara la guerra comercial: Aranceles del 20%.
- Justifica la medida bajo el argumento de que fortalecerá la producción nacional y generará ingresos fiscales adicionales.
- Los sectores industriales también han manifestado su preocupación.
Washington se prepara para una nueva escalada proteccionista con la inminente declaración de guerra comercial por parte de Donald Trump. En un acto solemne en la Rosaleda de la Casa Blanca, el presidente de Estados Unidos anunciará este miércoles lo que ha denominado «Día de la Liberación», imponiendo aranceles que promedian el 20% sobre productos importados.
La medida, presentada como «aranceles recíprocos», apunta a penalizar a los países con los que EE. UU. tiene déficit comercial. Sin embargo, los efectos de esta decisión podrían tener repercusiones económicas devastadoras. Los mercados ya han reaccionado con volatilidad y los economistas advierten sobre el riesgo de recesión, no solo en Estados Unidos, sino también en socios clave como México, Canadá y la Unión Europea.
Una estrategia de alto riesgo
Trump justifica la medida bajo el argumento de que fortalecerá la producción nacional y generará ingresos fiscales adicionales. Sin embargo, los expertos advierten que este tipo de proteccionismo ha fracasado en el pasado. Un precedente histórico es la ley de aranceles Smoot-Hawley de 1930, que agravó la Gran Depresión y desaceleró el comercio global.
El propio plan de Trump también enfrenta una contradicción estructural: si los aranceles generan ingresos significativos, significa que las importaciones siguen fluyendo; si logran reducirlas, la recaudación caería drásticamente. Mientras tanto, la Reserva Federal sigue de cerca la situación, pues las expectativas de inflación han aumentado, dificultando la estabilidad económica.
Impacto internacional y tensiones diplomáticas
La decisión de Trump también pone en jaque la relación con sus aliados. El primer ministro de Canadá, Mark Carney, señaló que «la antigua relación basada en la integración económica y la cooperación estrecha ha terminado». Además, la Unión Europea evalúa posibles represalias comerciales y China ya ha expresado su intención de responder con medidas similares.
Los sectores industriales también han manifestado su preocupación. Empresas automotrices y tecnológicas, como Toyota y fabricantes de microprocesadores, advierten que el aumento de costos podría trasladarse al consumidor final. Además, productos esenciales como acero, aluminio, petróleo, medicamentos y alimentos podrían encarecerse drásticamente.
Un futuro incierto
Trump ha prometido que su administración estará «abierta a la negociación», pero la realidad es que la incertidumbre reina en los mercados y en la diplomacia internacional. Mientras Wall Street espera la confirmación oficial de los nuevos aranceles, los inversores han recurrido al oro como refugio.
La pregunta clave es cuándo y cómo se aplicarán las tarifas. Aunque la Casa Blanca ha indicado que entrarán en vigor de inmediato, algunos funcionarios sugieren que podría haber margen para acuerdos bilaterales.
Lo que es seguro es que esta medida cambiará las reglas del comercio internacional. Estados Unidos pasa de un sistema basado en tratados multilaterales a un modelo de negociaciones unilaterales donde la incertidumbre y el proteccionismo podrían convertirse en la norma.
0 comentarios