Papa Francisco ingresado al hospital por bronquitis.
El Vaticano anunció que su agenda quedará suspendida hasta el lunes.
El Papa informó el 5 de febrero que padecía «un fuerte resfriado».
El papa Francisco, de 88 años, trasladado este viernes al Policlínico Agostino Gemelli para someterse a pruebas diagnósticas y continuar su tratamiento contra la bronquitis que padece desde hace varios días, según informó la Sala de Prensa del Vaticano.
El Vaticano anunció que su agenda quedará suspendida hasta el lunes, lo que incluye la cancelación de la visita prevista a los estudios cinematográficos de Cinecittà y la audiencia del Jubileo programada para el sábado. La misa dominical en la Plaza de San Pedro oficiada por el cardenal portugués José Tolentino de Mendonça.
Un deterioro progresivo
Antes de su ingreso, Francisco cumplió con cinco audiencias, incluida una con el primer ministro eslovaco, Robert Fico, lo que sugiere que su traslado al hospital no respondió a una emergencia repentina, sino a un deterioro progresivo de su estado de salud. En días recientes, el Pontífice había mostrado signos de debilidad, con la voz apagada, los ojos cansados y el rostro hinchado debido a la cortisona administrada para tratar la infección respiratoria.
Historial de problemas respiratorios
El Papa informó el 5 de febrero que padecía «un fuerte resfriado» y ha delegado la lectura de sus discursos en varias ocasiones debido a la dificultad para respirar. En los últimos inviernos sufri fuertes gripes y problemas respiratorios, como la neumonía que lo llevó a ser hospitalizado en marzo de 2023.
Una salud frágil
Francisco operado en tres ocasiones en los últimos tres años: en 2021 por una extirpación parcial del colon, en 2022 por un problema en la rodilla y en 2023 por una obstrucción intestinal. Además, su movilidad se ha visto afectada, obligándolo a utilizar silla de ruedas y bastón. Recientemente, ha sufrido dos caídas en su residencia.
Posibilidad de renuncia
El deterioro de su salud ha reavivado las especulaciones sobre una posible renuncia, recordando el precedente de Benedicto XVI en 2013. Sin embargo, Francisco ha reiterado que su ministerio es «ad vitam», aunque ha dejado escrita una carta de renuncia en caso de sufrir un impedimento físico grave.
Por ahora, su estado de salud sigue en observación y se espera que el Vaticano brinde actualizaciones en los próximos días.







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