- Estados Unidos intensifica vigilancia aérea en la frontera.
- El Gobierno mexicano ha reaccionado con mesura.
- Expertos como Carlos Pérez Ricart, del CIDE, ven en estos movimientos una muestra del creciente unilateralismo estadounidense.
Los recientes vuelos militares de Estados Unidos en la frontera sur han encendido el debate sobre la relación bilateral. Mientras el Gobierno de Claudia Sheinbaum mantiene una postura de cautela, analistas advierten sobre un endurecimiento en la política de seguridad de Donald Trump, quien ha vinculado el narcotráfico con la amenaza terrorista.
Desde la captura de Ismael «El Mayo» Zambada en julio pasado, la estrategia estadounidense contra el crimen organizado ha adquirido un tono más militarizado. Los vuelos de reconocimiento sobre aguas cercanas a Baja California y Sinaloa son solo una muestra de esta política, que busca reforzar la vigilancia en la frontera y, según el general Gregory Guillot, jefe del Mando Norte de EE.UU., «obtener información y enfrentar a los capos».
El Gobierno mexicano ha reaccionado con mesura. Sheinbaum ha descartado alarmismo y enfatizado la necesidad de «coordinación y colaboración», aunque no ha ocultado su preocupación por la falta de transparencia en estas maniobras.
Un mensaje político con implicaciones estratégicas
Expertos como Carlos Pérez Ricart, del CIDE, ven en estos movimientos una muestra del creciente unilateralismo estadounidense.
«Trump no ve a México como un socio, sino como el origen de todos sus problemas», señala. Su preocupación es que, tras la declaración de los cárteles como organizaciones terroristas, el siguiente paso sea una mayor injerencia militar en territorio mexicano.
Además, el embajador designado por Trump, Ronald Johnson, un exboina verde especializado en antiterrorismo, refuerza la idea de una relación más tensa.
«Estamos viendo la cara más oscura de la política imperial», advierte Pérez Ricart.
Con una agenda marcada por el fentanilo, la migración y el crimen organizado, el discurso de Trump ha revivido viejas tensiones. El reto para México será mantener un equilibrio entre la cooperación y la defensa de su soberanía, en un escenario donde cada movimiento parece dictado por intereses políticos y electorales.







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