- Canadá ante una temporada de incendios sin precedentes.
- El año pasado, el fuego consumió más de 18.5 millones de hectáreas.
- Las condiciones de clima cálido y seco han acelerado la propagación de las llamas.
La temporada de incendios forestales en Canadá ha arrancado con una intensidad y precocidad alarmantes, poniendo en alerta máxima a las autoridades y habitantes, especialmente en el oeste del país. Según expertos, un invierno con déficit de nieve y una sequía acentuada han creado el caldo de cultivo ideal para los devastadores fuegos que ya comienzan a dejar su huella.
El año pasado, el fuego consumió más de 18.5 millones de hectáreas en Canadá, un área superior a la del estado de Florida, y obligó a evacuar a cerca de 230,000 personas, marcando el 2023 como el peor año en la historia de incendios forestales del país. Este sombrío récord pone en contexto la gravedad de la situación actual, con el gobierno federal advirtiendo sobre la posibilidad de enfrentar un escenario aún más catastrófico este año.
En Columbia Británica, una de las provincias más afectadas, se reportan 198 incendios activos, incluyendo algunos que persistieron desde el año pasado. La región de Peace River, con un 35% menos de precipitación nevada, es una de las más afectadas. Recientemente, las autoridades tuvieron que emitir y luego cancelar una orden de evacuación en Chetwynd, reflejando la incertidumbre y el riesgo constante para las comunidades locales.
Por su parte, Alberta enfrenta 55 incendios activos. Las condiciones de clima cálido y seco han acelerado la propagación de las llamas, especialmente en la región de Wood Buffalo, donde ya se han emitido alertas de evacuación. La imprudencia ha jugado un papel en la crisis, llevando a las autoridades de Alberta y Columbia Británica a prohibir los fuegos al aire libre en ciertas zonas para prevenir nuevos focos.
Más allá de la destrucción local
El impacto de los incendios va más allá de la destrucción local. El año pasado, el humo de los incendios canadienses afectó grandes áreas urbanas dentro y fuera del país, alcanzando incluso a Estados Unidos y Europa, y contribuyendo a casi una cuarta parte del total mundial de emisiones de carbono de incendios forestales, según el Servicio Copérnico de Vigilancia de la Atmósfera de la Unión Europea.
El Gobierno de Justin Trudeau, en una reciente sesión ministerial, ha reconocido la necesidad de prepararse para una temporada excepcionalmente dura. Se anticipan temperaturas superiores a lo normal en gran parte del país, lo que podría exacerbar la situación. Se están implementando medidas como incentivos fiscales para la contratación de más bomberos, la adquisición de equipamiento especializado y la mejora de la preparación de las comunidades indígenas.
Jonathan Wilkinson, ministro de Recursos Naturales, subraya la nueva realidad a la que se enfrenta Canadá: «Siempre hemos tenido incendios forestales, pero lo que es nuevo es su frecuencia y su intensidad». Un informe de su ministerio advierte que la superficie quemada en Canadá podría duplicarse para finales de este siglo si las condiciones actuales persisten.
Con la temporada en sus primeras etapas y las proyecciones apuntando a un aumento en la intensidad y frecuencia de estos eventos, Canadá se enfrenta a un desafío monumental en su lucha contra los incendios forestales, un recordatorio de la creciente urgencia de abordar el cambio climático y sus efectos devastadores.







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