- Ya no solo es país de paso, sino también de consumo de drogas.
- Especialmente entre adultos, mientras disminuye entre jóvenes.
- También alerta sobre salud mental y nuevas adicciones.
México se quitó la venda de los ojos. Tras nueve años sin un diagnóstico riguroso sobre el consumo de sustancias, la Secretaría de Salud presentó los resultados de la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (Encodat) 2025, que confirma una realidad incómoda: el país no solo es territorio de tránsito de drogas, sino también de consumo, especialmente entre la población adulta.
De acuerdo con el estudio, el porcentaje de personas de entre 12 y 65 años que ha consumido alguna droga alguna vez en su vida aumentó de 10.3% en 2016 a 14.4% en 2025. El incremento es más marcado entre hombres, que pasaron de 16.2% a 21.1%, y en mujeres, donde el consumo casi se duplicó, de 4.8% a 8.2%.
La Encodat es considerada una herramienta clave para el diseño de políticas públicas de salud. México la había levantado de manera continua entre 1993 y 2016, pero fue cancelada en 2022 durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador como parte de su política de austeridad. Aunque en 2023-2024 se difundió una encuesta alternativa, la propia Secretaría de Salud reconoció que carecía de rigor metodológico, lo que dejó a especialistas y autoridades sin información confiable para atender el problema.
Por ello, la edición 2025 retoma como línea base los datos de 2016 y permite observar la evolución del consumo. Uno de los principales hallazgos es el aumento significativo en cinco regiones del país: Ciudad de México, Centro, Noroccidente, Nororiente y la Península Norte, donde la prevalencia de consumo de cualquier droga casi se duplicó en algunos casos.
El consumo de drogas ilegales también mostró un incremento generalizado, al pasar de 9.9% en 2016 a 13.1% en 2025. El cannabis se mantiene como la sustancia ilícita más consumida, con un aumento de 8.6% a 12% de la población. También crecieron los consumos de alucinógenos y estimulantes tipo anfetamínico, mientras que la cocaína se mantuvo prácticamente estable.
No obstante, la encuesta revela una tendencia opuesta entre adolescentes. En la población joven, el consumo de cualquier droga alguna vez en la vida disminuyó de 6.4% a 4.7%, y el de drogas ilegales pasó de 6.2% a 4.1%. Además, la edad promedio de inicio en el consumo de drogas ilegales y cannabis se elevó de 17 a 19 años.
Durante la presentación de los resultados, la presidenta Claudia Sheinbaum destacó el bajo consumo no médico de fentanilo en México. La Encodat reporta una prevalencia de apenas 0.2% alguna vez en la vida y 0.1% en el último año, sin registros entre adolescentes de 12 a 17 años. Según la mandataria, este resultado responde a las campañas preventivas implementadas en escuelas y medios de comunicación desde el sexenio anterior.
Sin embargo, el estudio alerta sobre el crecimiento en el consumo de metanfetaminas y opioides. Los estimulantes tipo anfetamínico aumentaron de 0.9% a 1.6% entre adultos, mientras que el consumo de opioides pasó de 0.1% a 1.4%, un fenómeno que las autoridades asocian, en parte, al uso de medicamentos como el tramadol, cuya venta fue regulada recientemente.
En cuanto al alcohol, el consumo alguna vez en la vida subió ligeramente, de 71% a 73.7% entre 2016 y 2025. El aumento fue notable entre mujeres, que pasaron de 62.6% a 69.3%, mientras que entre hombres se mantuvo estable. En adolescentes, en contraste, la prevalencia de consumo disminuyó de 39.8% a 33.9%.
El consumo de tabaco mostró una reducción en el uso de cigarros tradicionales, pero un incremento en el uso de cigarrillos electrónicos, que pasó de 1.1% a 2.6% en la población general.
Por primera vez, la Encodat incluyó un apartado sobre salud mental. Los resultados encendieron las alertas entre adolescentes, quienes presentan mayores niveles de malestar psicológico, violencia, participación en apuestas y comportamiento suicida. La ideación suicida alcanza al 3.3% de los jóvenes, frente al 1.7% en adultos, mientras que los intentos también son más frecuentes en la población adolescente.
“La evidencia es clara: la población de 12 a 17 años concentra las mayores vulnerabilidades”, advirtió el secretario de Salud, David Kershenobich, quien señaló que la prevención del suicidio y el fortalecimiento de la salud mental serán prioridades en las estrategias de salud pública.







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