- Sheinbaum rechaza intervención de Estados Unidos en Venezuela.
- Afirma que la postura de México no afectará la relación bilateral.
- El Gobierno mexicano apuesta por la solución pacífica de los conflictos y el papel de la ONU como mediadora.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, afirmó que el rechazo de su gobierno al intervencionismo de Estados Unidos en Venezuela no debe afectar la relación bilateral entre ambos países, al tratarse de una postura basada en principios históricos de la política exterior mexicana.
“Nuestra posición no tiene por qué intervenir en nuestra relación con Estados Unidos”, subrayó la mandataria durante su conferencia matutina, al reiterar que México se opone a cualquier forma de intervención extranjera y defiende la solución pacífica de los conflictos.
Sheinbaum explicó que esta postura va más allá del actual conflicto entre Washington y Caracas, respaldado por el expresidente Donald Trump bajo el argumento de combatir el narcotráfico.
“No estamos de acuerdo con intervenciones ni injerencias; estamos a favor de la solución pacífica de los conflictos”, enfatizó.
Llamado a la ONU y ofrecimiento de México como mediador
La presidenta recordó que México ha hecho un llamamiento a Naciones Unidas para que actúe como mediador y ofreció el territorio nacional como sede para una posible negociación entre las partes involucradas.
“Si hay un conflicto, existen todos los mecanismos establecidos por Naciones Unidas para que haya una solución pacífica a cualquier disputa, y deben participar todas las partes”, señaló.
El conflicto entre Estados Unidos y Venezuela se intensificó el pasado martes, cuando Trump ordenó el “bloqueo total” de los petroleros sancionados que entren o salgan del país sudamericano, dejando en claro el interés estratégico de Washington en el petróleo venezolano, además de la ofensiva contra el gobierno de Nicolás Maduro.
“Sería gravísimo avalar una intervención”
Sheinbaum calificó como “gravísimo” e incluso “gravisísimo” que México respaldara una intervención militar, ya que, dijo, violaría la Constitución mexicana. Consideró que esta postura de no intervención debería compartirla por otros países de la región.
En ese contexto, mencionó al presidente electo de Chile, Antonio Kast, quien ha expresado una posición distinta, y reiteró que México mantendrá su política de no intervención y solución pacífica, tanto en América Latina como en otras regiones del mundo.
Escalada militar y tensión regional
La postura mexicana se da en un contexto de creciente tensión. En noviembre, Estados Unidos declaró a Nicolás Maduro y a miembros de su gobierno como terroristas, al vincularlos con el llamado Cartel de los Soles, rechazado de inmediato por la Cancillería venezolana, que calificó la medida como una “patraña” para justificar un eventual cambio de régimen.
La estrategia estadounidense ha derivado en un importante despliegue militar en el Caribe, que incluye cerca del 20% del poderío naval del país, cazas F-35 y alrededor de 15 mil soldados. Washington ha reconocido ataques a presuntas narcolanchas y ha advertido que podría iniciar operaciones terrestres contra narcotraficantes en otros territorios.







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