Habitantes del puerto de Acapulco sufrieron por segundo día consecutivo para trasladarse debido al paro parcial de transportistas, quienes suspendieron el servicio tras las amenazas de grupos delincuenciales y la quema de unidades.
Usuarios denuncian que deben pagar hasta cinco veces más de lo habitual para llegar a sus trabajos mientras que empresarios reportan pérdidas económicas millonarias.
Los pasajeros del transporte público dijeron que algunos enfrentarán descuentos en su salario debido a los retardos que les ocasiona la falta de transporte en el puerto.
En entrevista, el guía de turista Eliseo explicó que en su caso vive de las comisiones que recibe por llevar a visitantes a los hoteles, por lo que en estos dos días que no hubo transporte en el puerto de Acapulco, por lo que tuvo que echar mano de sus ahorros.
“Tu servidor vive en la Zapata —uno de los asentamientos más populares al norte del puerto—desde ahí tengo que tomar el taxi colectivo amarillo, pero de 20 pesos que cobraba, después del huracán Otis empezaron a pedir 30 pesos, pero ahora que pararon por la inseguridad me están cobrando 100 pesos y no me alcanza”.
El paro comenzó el jueves, cuando los transportistas decidieron suspender actividades debido a que recibieron amenazas de presuntos delincuentes. Por medio de WhatsApp circularon mensajes de texto y audio en los que se advertía a taxistas y operadores de camiones que serían atacados y sus unidades quemadas en caso de dar servicio.
Los criminales cumplieron su amenaza con un conductor de camión urbano de la ruta Hospital-Vacacional que fue atacado a balazos en la terminal ubicada en pleno centro de la ciudad. Otra camioneta Urvan fue incendiada en la zona Diamante de Acapulco.
Hasta el jueves sumaban cuatro las camionetas Urvan del servicio público siniestradas por hombres armados en lo que va del año.
Maribel señaló que toda la semana tiene que pagar transporte de la Unidad Habitacional El Coloso al Ayuntamiento, en el parque Papagayo, y que para llegar temprano se traslada en el colectivo amarillo que cobraba entre 20 y 25 pesos, lo que consideró que era justo, pero que ahora hay abusos.
“A partir del jueves no hubo transporte y los pocos que circulan cobran de 50 a 100 pesos por la dejada, lo que resulta un abuso, pero uno los tiene que pagar si no nos niegan el servicio y nos dejan en las paradas”, acusó.
Héctor refirió que usar transporte público es una necesidad, por lo que el aumento de tarifas es un abuso, pese a que es por inseguridad.
“Es lamentable que nadie les ponga freno y cobren lo que quieran. En mi caso tengo que desembolsar de 100 a 150 pesos por trasladarme de la Colosio al centro de la ciudad”, reprochó Héctor.







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