- Operación del ICE en México reaviva sospechas de intervención.
- Sheinbaum exige aclaraciones.
- ¿Actuaron agentes estadounidenses en territorio nacional?
Tiempos tensos en la frontera: la relación entre México y Estados Unidos, compleja por naturaleza, ha entrado en una nueva etapa de fricción. El detonante esta vez ha sido una publicación del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de EE. UU., en la que anunciaba la desarticulación de tres laboratorios de drogas sintéticas en Sinaloa, con fotografías que alimentaron la sospecha de intervención directa de agentes estadounidenses en territorio mexicano.
En el mensaje, el ICE destacaba que la operación fue liderada por elementos de la Fiscalía mexicana certificados por la agencia estadounidense. Sin embargo, en una de las imágenes difundidas aparecían agentes uniformados que muchos medios en México interpretaron como personal del país vecino actuando en suelo nacional.
¿Agentes de EE. UU. en México?
El hecho tocó una fibra sensible de la soberanía nacional. La embajada de EE. UU. se apresuró a aclarar que los uniformados en la imagen eran mexicanos, pero los detalles —una placa parecida a las del ICE, una bandera estadounidense en el casco— avivaron la controversia.
La polémica escaló rápidamente. Este jueves, la presidenta Claudia Sheinbaum abordó el tema en su conferencia matutina:
“¿De dónde salió esa fotografía, primero? ¿A qué corresponde? No es una fotografía que corresponda a lo que viene ahí en esa publicación”.
El silencio de la Fiscalía General de la República (2) (FGR), cuyos agentes habrían participado en el operativo, ha profundizado las dudas: ¿hubo realmente un operativo conjunto?, ¿cuándo y cómo ocurrió?, ¿qué papel jugó el ICE?
Un caso aislado o parte de una estrategia mayor?
Este episodio se suma a una serie de acciones que han despertado suspicacias en Palacio Nacional. En enero, el expresidente Donald Trump —de regreso en la Casa Blanca— amenazó con imponer aranceles a México si no se entregaban resultados contundentes contra el narcotráfico, especialmente en torno al tráfico de fentanilo.
La narrativa agresiva del republicano, que ha insinuado la necesidad de intervención militar en territorio mexicano para combatir a los cárteles, ha generado un clima de paranoia en el Gobierno de Sheinbaum.
Transferencias sin aviso y cooperación desigual
Hace apenas unos días, 17 familiares de Ovidio Guzmán —detenido por militares mexicanos en 2023— fueron trasladados a Estados Unidos sin que el Departamento de Justicia notificara al Gobierno mexicano. Aunque no tenían cuentas pendientes en México, las autoridades locales esperaban al menos un aviso. Una cuestión de cortesía institucional.
Mientras tanto, México ha cumplido casi todas las exigencias del vecino del norte: ha autorizado vuelos de inteligencia sobre Sinaloa, extraditado a decenas de reos y destruido laboratorios clandestinos a un ritmo récord. Pero desde Washington, la respuesta siempre parece tibia, insuficiente, como si todo esfuerzo fuese menor ante la sombra de la intervención.
Relación binacional en tensión constante
La publicación del ICE puede parecer un malentendido más, pero llega en un momento en que la confianza bilateral se tambalea. Lo que para Estados Unidos es una estrategia contra el crimen organizado, para México puede interpretarse como una violación a su soberanía.
La foto incómoda fue, tal vez, el reflejo de una relación desigual, donde la presión geopolítica no siempre se disfraza. Y en ese río de intereses cruzados que separa a ambos países, cualquier piedra puede alterar el cauce.







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