- México endurece su batalla contra los refrescos.
- el IEPS subirá a 3,08 pesos por litro en 2026.
- El objetivo: desincentivar el consumo y financiar el sistema de salud ante la epidemia de diabetes, obesidad y enfermedades cardiovasculares.
El Gobierno de México ha abierto un nuevo frente en su lucha contra el consumo de refrescos. Este lunes, el secretario de Hacienda, Édgar Amador, anunció un aumento al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) para las bebidas azucaradas dentro del Paquete Económico 2026.
La cuota pasará de 1,64 a 3,08 pesos por litro, con dos objetivos principales: desincentivar el consumo y destinar lo recaudado a un fondo de salud que atienda las enfermedades derivadas del exceso de azúcar.
Una medida de salud pública, no recaudatoria
Amador destacó que los llamados “impuestos saludables” también aplicarán al tabaco, los videojuegos y las apuestas. Según cálculos de Hacienda, dejarán cerca de 41.000 millones de pesos en 2026, que irán directamente al sector salud.
La presidenta Claudia Sheinbaum respaldó la propuesta, recordando que, aunque nueve de cada diez mexicanos saben que los refrescos dañan la salud, el consumo sigue siendo masivo: 30% los toma a diario y 45% al menos una vez por semana.
Un consumo que pasa factura
México es el país que más refrescos consume en el mundo: 166 litros por persona al año, incluso desde la infancia. El secretario de Salud, David Kershenobich, ha señalado que siete de cada diez niños y adolescentes los beben con frecuencia, incluso desde la primera comida del día.
Las consecuencias son graves: en 2024 se registraron 192.593 muertes por enfermedades cardiovasculares y 112.641 por diabetes. Según Kershenobich, uno de cada tres casos nuevos de diabetes y uno de cada siete de enfermedades cardiovasculares en México están directamente relacionados con el consumo de estas bebidas.
Incluso las versiones “cero azúcar” aumentan hasta un 30% el riesgo de infarto o hemorragia cerebral. “Si no realizamos medidas preventivas, no habrá manera de evitar la carga de estas enfermedades”, advirtió el funcionario.
Una batalla de largo aliento
Desde 2019, México obliga a etiquetar con advertencias los productos con exceso de azúcares y calorías, además de prohibir la venta de refrescos en las escuelas. Sin embargo, el reto sigue siendo reducir el consumo en adultos.
Sheinbaum reiteró que cada peso recaudado será destinado al sistema de salud y adelantó que este jueves se presentará una nueva campaña preventiva junto con estudios actualizados sobre el impacto de estas bebidas.
“Una sola botella de 600 mililitros de refresco equivale a 15 cucharaditas de azúcar”, recordó Kershenobich, dejando abierta la reflexión: “Después de lo que has escuchado, ¿te tomarías un refresco diario?”







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