- La crisis entre Morena y el PT pone en jaque la alianza para 2027.
- “Están borrachos de poder”, acusa un líder del PT.
- Morena intenta aplacar la tensión con promesas de diálogo.
El matrimonio político entre el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y el Partido del Trabajo (PT) atraviesa una profunda crisis que amenaza la alianza de cara a las elecciones intermedias de 2027, consideradas el termómetro para las presidenciales de 2030. La falta de voluntad política en el reparto de candidaturas, el menosprecio hacia el PT y la soberbia de las cúpulas morenistas son los principales argumentos con los que el partido satélite justifica la tensión actual.
La disputa por las candidaturas ha comenzado en un puñado de estados, con el riesgo latente de escalar a nivel nacional. El PT ya ha tomado acciones concretas al presentar su propia candidatura en Veracruz, mientras que en al menos otros seis estados (Tamaulipas, Campeche, Hidalgo, Sinaloa, Oaxaca y Michoacán) la alianza con Morena pende de un hilo.
“Están borrachos de poder”, acusa un líder del PT, quien prefiere el anonimato, al referirse a los morenistas.
El conflicto se intensifica en Veracruz, donde Morena ofreció al PT solo 22 de los 212 municipios del estado, muy por debajo de los 32 que pedían. Reginaldo Sandoval, coordinador de la bancada petista en la Cámara de Diputados, asegura: “Vamos a demostrarles que no somos chiquitos como piensan”.
El PT advierte sobre los peligros de repetir el escenario de 2021, cuando Morena perdió espacios en el Congreso y alcaldías en Ciudad de México por la falta de acuerdos. Además, no descartan ir en solitario en las presidenciales de 2030 si las condiciones no mejoran.
PROMESAS DE DIÁLOGO
Morena intenta aplacar la tensión con promesas de diálogo, pero los petistas, bajo la dirigencia de Alberto Anaya, afirman que no buscan privilegios, sino un trato justo. Sin embargo, el resentimiento crece ante lo que perciben como ninguneo por parte de los líderes estatales y de la dirigencia nacional de Morena, encabezada por Luisa María Alcalde.
Las diferencias también se extienden al Senado y la Cámara de Diputados, donde la repartición de presidencias y secretarías de comisiones es otro foco de conflicto. Un ejemplo claro es la inconformidad del PT con la designación del expanista Miguel Ángel Yunes al frente de la Comisión de Hacienda y Crédito Público en la Cámara alta.
A pesar de la tensión, el PT mantiene una relación cercana con la presidenta Claudia Sheinbaum, a quien consideran genuinamente de izquierda, a diferencia de muchos morenistas.
“El PT está más cerca de la presidenta y más lejos de Morena”, señalan.
La ruptura de la coalición podría tener consecuencias significativas para Morena. Sin los 49 votos del PT en la Cámara de Diputados, perderían la mayoría calificada, lo que complicaría la aprobación de reformas constitucionales. En el Senado, la situación no es distinta: Morena se quedaría con 81 legisladores, cinco menos de los necesarios para alcanzar los dos tercios del pleno.
El petismo no quiere ser recordado como el partido que fue utilizado y descartado. Mientras tanto, la alianza pende de un hilo y el horizonte político para 2027 se muestra más incierto que nunca.







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