- INE: la decisión que definirá el futuro del Congreso y Poder Judicial.
- El peso mexicano ha registrado una depreciación.
- La oposición a esta reforma ha trascendido a los partidos políticos.
Todas las miradas están puestas en el Instituto Nacional Electoral (INE), que este viernes determinará la configuración final de las dos Cámaras del Congreso federal en México. En el centro del debate se encuentra la posibilidad de que el INE otorgue a Morena una sobrerrepresentación del 73% en la Cámara de Diputados, lo que podría permitir al bloque oficialista aprobar enmiendas constitucionales sin necesidad de alianzas.
La mayor preocupación recae en la polémica iniciativa del presidente Andrés Manuel López Obrador para reformar el Poder Judicial, que busca que jueces y magistrados sean electos por voto ciudadano. Ante esta posibilidad, el peso mexicano ha registrado una depreciación, mientras que miles de trabajadores del Poder Judicial han paralizado tribunales en la mayoría de los Estados en protesta.
La oposición a esta reforma ha trascendido a los partidos políticos, encontrando apoyo en la academia, el empresariado, el clero, y las calles. Aunque la decisión inicial recae en el INE, es previsible que el Tribunal Electoral tenga la última palabra sobre la conformación del Congreso.
Lejos de retroceder ante la resistencia, López Obrador ha reforzado su postura, al igual que Claudia Sheinbaum, la presidenta electa. Ambos argumentan que la mayoría de votos obtenida por la coalición de Morena, PT y PVEM debe reflejarse en la distribución de escaños, conforme al artículo 54 de la Constitución. Durante su conferencia Mañanera, López Obrador exhortó al INE a «ajustarse a lo que establece la Constitución» y les advirtió que «la gente está pendiente» y «vigila».
PROYECTO DE RESOLUCIÓN
El INE ha elaborado un proyecto de resolución que, de ser aprobado, asignaría a Morena, PT y PVEM 364 diputaciones y 83 senadurías, otorgándoles una mayoría calificada en la Cámara de Diputados y acercándolos a la misma en el Senado. Esto permitiría al oficialismo impulsar reformas constitucionales sin contrapesos, una posibilidad que preocupa a la oposición y a varios sectores de la sociedad.
Entre las reformas en puerta destaca la transferencia del control de la Guardia Nacional (GN) a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), un segundo intento de López Obrador para militarizar la seguridad pública. Además, se busca ampliar la lista de delitos que ameritan prisión preventiva oficiosa y desaparecer varios órganos autónomos, como el INAI y el Coneval.
Estas y otras reformas enviadas por López Obrador están a un paso de convertirse en realidad, a la espera de la votación en el INE. Si se aprueba el reparto propuesto, la oposición no solo perdería peso en el Congreso, sino también la capacidad de promover acciones de inconstitucionalidad ante la Suprema Corte. Además, la reforma judicial podría renovar todos los asientos de la Corte con ministros elegidos por voto popular en 2025.
VOCES EN CONTRA SE MULTIPLICAN
Las voces contra esta reforma se han multiplicado. Analistas de Morgan Stanley recomendaron vender acciones mexicanas ante la incertidumbre que representa «reemplazar el sistema judicial». Coparmex y el Consejo Mexicano de Negocios también han pedido al INE y al Tribunal Electoral que preserven los equilibrios democráticos y la certeza jurídica para las inversiones.
Claudia Sheinbaum ha intentado calmar las aguas, pidiendo a los inconformes que no teman a la democracia. Sin embargo, el INE está dividido, y cualquier decisión que se tome este viernes podría llevar el caso al Tribunal Electoral. Si Morena y sus aliados logran la mayoría aplastante, se espera que en el Legislativo aprueben otra reforma para desintegrar y refundar el INE, y para elegir a nuevos magistrados del Tribunal Electoral por voto popular. Las autoridades electorales enfrentan la disyuntiva de defender su autonomía o ceder ante la presión.







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