- EU presiona por la extradición de los líderes de Los Zetas.
- Washington ha criticado abiertamente al Poder Judicial mexicano por los retrasos.
- Se les responsabiliza de la masacre de Allende, Coahuila, en 2011.
El Gobierno de Estados Unidos sigue firme en su estrategia de extraditar a los principales capos del narcotráfico mexicano para juzgarlos en su territorio y confiscar sus fortunas ilegales. Tras capturar a líderes del Cártel de Sinaloa y del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), las autoridades estadounidenses han puesto en la mira a los hermanos Miguel Ángel y Omar Treviño Morales, alias Z-40 y Z-42, líderes del Cártel del Noreste (CDN), anteriormente conocido como Los Zetas.
Ambos capos detenidos en México, Z-40 en 2013 y Z-42 en 2015, pero su extradición estancada en los tribunales mexicanos por más de una década. Estados Unidos los acusa de tráfico de drogas, lavado de dinero, y múltiples asesinatos, señalándolos como responsables de enviar toneladas de cocaína a suelo estadounidense y de encabezar uno de los cárteles más violentos de México. Sin embargo, la defensa de Z-40 ha argumentado que su cliente es un homónimo, lo que ha dilatado el proceso legal.
Conflicto judicial entre México y EE.UU.
Washington ha criticado abiertamente al Poder Judicial mexicano por los retrasos en la extradición de los hermanos Treviño. El embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, ha señalado la reforma judicial mexicana como clave para destrabar la situación. «Lo que nos ha detenido han sido los jueces», afirmó, en referencia a la nueva enmienda que somete al voto popular la selección de jueces, en un intento de erradicar la corrupción en el sistema judicial.
Claudia Sheinbaum, presidenta de México, también ha expresado su frustración en torno al proceso judicial, afirmando que su administración ha insistido en la extradición, pero se ha topado con el «muro» del Poder Judicial.
Control desde la prisión y nuevos cargos
A pesar de estar encarcelados, las autoridades estadounidenses aseguran que Z-40 y Z-42 han seguido controlando el Cártel del Noreste desde prisión, delegando el liderazgo a familiares cercanos. En una acusación reciente, se les responsabiliza de actos de extrema violencia, como asesinatos, secuestros y tortura, además de la masacre de Allende, Coahuila, en 2011, donde decenas de familias fueron asesinadas por sicarios de Los Zetas.
La presión por su extradición se intensifica mientras los funcionarios judiciales mexicanos se encuentran en paro laboral debido a la reforma judicial, lo que permite a los capos ganar tiempo en el proceso. No obstante, Estados Unidos ya ha adelantado que, de lograr llevar a los hermanos Treviño Morales a su territorio, buscarán imponerles la cadena perpetua.







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