Ocho estudiantes vestidas de negro, con pañoletas violetas con la leyenda «Ley Olimpia» y gafas de sol oscuras, se manifestaron a las afueras del Instituto Politécnico Nacional (IPN) en Ciudad de México. Con un altavoz en mano, estas jóvenes protestaron contra la violencia digital con inteligencia artificial y abogaron por la justicia en un caso que involucra la alteración de fotos de compañeras para su explotación en línea.
El caso ha destacado las falencias en la atención de casos de violencia digital y ha llevado a una discusión sobre la aplicación de la Ley Olimpia en situaciones de este tipo.
El caso comenzó cuando las estudiantes denunciaron a un compañero de la Escuela Superior de Comercio y Administración por presuntamente alterar y vender fotos de ellas y otras alumnas en línea.
Después de diversas irregularidades en la investigación, incluyendo la liberación del acusado, las estudiantes lograron que se retomara su caso y se tomaron medidas para proteger su seguridad.
Sin embargo, el caso dio un giro oscuro cuando se descubrió que el número de imágenes y videos encontrados en el dispositivo del acusado era mucho mayor de lo inicialmente informado, con aproximadamente 166,000 imágenes y 20,000 videos, la mayoría de las cuales eran de alumnas del IPN.
La situación puso de manifiesto la explotación sexual en línea de mujeres universitarias y la falta de conocimiento en las autoridades sobre cómo abordar este tipo de casos.
A través de su lucha, estas estudiantes buscan establecer un precedente para abordar la violencia digital y garantizar que se aplique la Ley Olimpia en situaciones de manipulación de imágenes con inteligencia artificial. La protesta y la atención mediática han sido fundamentales para impulsar este cambio.
Este caso es uno de varios incidentes recientes de violencia digital en universidades en México, lo que destaca la necesidad de abordar adecuadamente esta forma de violencia de género y empoderar a las víctimas para buscar justicia.
Las denunciantes afirman que el uso de la inteligencia artificial ha ampliado la problemática y que es esencial cambiar la mentalidad cultural que perpetúa este tipo de violencia.







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