- Emboscada en Ayutla deja seis policías comunitarios muertos.
- El ataque, en medio de la disputa entre grupos criminales, vuelve a poner en evidencia la crisis de seguridad que vive la Costa Chica.
La violencia en Guerrero volvió a golpear de manera brutal este fin de semana. Una emboscada registrada la medianoche de este sábado en el municipio de Ayutla de los Libres, a unos 139 kilómetros de Acapulco, dejó un saldo de al menos seis policías comunitarios muertos y varios heridos de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG).
De acuerdo con reportes locales, el ataque ocurrió en un camino de terracería cuando los comunitarios fueron sorprendidos por un grupo armado. Tras la agresión, los cuerpos quedaron tendidos en la brecha, aún con sus armas —rifles y escopetas— en mano.
El Ayuntamiento de Ayutla confirmó la tragedia y lamentó la pérdida a través de un comunicado en redes sociales:
“La Honorable Casa de los Pueblos de Ayutla de los Libres lamenta profundamente el sensible fallecimiento de los policías comunitarios caídos el día de ayer. Nos unimos a la pena que embarga a sus familiares, amistades y a toda la comunidad, reconociendo su entrega y servicio en favor de la seguridad y el bienestar del pueblo”, expresó la autoridad municipal.
Crimen organizado, el telón de fondo
El ataque ocurre en medio de la disputa de grupos criminales en la región de la Costa Chica, una zona montañosa y de difícil acceso, donde organizaciones como Los Ardillos y Los Rusos se disputan el control de rutas y comunidades. Fuentes ministeriales confirmaron que se trató de una emboscada directa contra los comunitarios de la UPOEG.
Este episodio revive la crisis de violencia que vive Guerrero, un estado marcado por la confrontación entre bandas del narcotráfico y por la presencia de múltiples grupos de autodefensa que surgieron como respuesta a la ausencia del Estado.
La UPOEG: de resistencia a debilitamiento
La UPOEG nació en 2013 como una de las primeras policías comunitarias del estado. En sus inicios, se levantó en armas contra la delincuencia organizada que azotaba a las comunidades de la Costa Chica y Costa Grande. Sin embargo, con el paso del tiempo su legitimidad se fue desgastando debido a divisiones internas, enfrentamientos con otros grupos comunitarios y señalamientos de corrupción.
El debilitamiento de la organización quedó en evidencia con el asesinato de su fundador y líder histórico, Bruno Plácido Valerio, en octubre de 2023. Apenas unos meses después, en julio de 2024, un ataque contra policías comunitarios de la UPOEG en el municipio de Juan R. Escudero dejó también seis muertos, marcando una espiral de violencia constante contra la agrupación.
Autodefensas en Guerrero, una respuesta a la ausencia del Estado
La proliferación de policías comunitarias en Guerrero se entiende en un contexto de vacío institucional. Ante la incapacidad de las fuerzas estatales y federales para garantizar la seguridad, los pobladores optaron por organizarse y armarse para defender sus comunidades.
Más allá de su función de seguridad, estos grupos tienen un fuerte arraigo cultural y comunitario. Son vistos como una extensión de las asambleas y tradiciones locales, aunque su legitimidad y legalidad siempre han estado en debate.
El ataque en Ayutla es un recordatorio de la fragilidad de la seguridad en Guerrero y de cómo la violencia golpea incluso a quienes, desde la autodefensa, intentan resistir el poder de los cárteles.







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