- Detienen a copartícipe del asesinato del sacerdote Bertoldo.
- Autoridades investigan la participación de más personas en el crimen.
- Guerrero sigue enfrentando retos graves por la presencia del crimen organizado.
La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana informó este viernes sobre la detención de Miguel Ángel N, presunto copartícipe en el asesinato del sacerdote Bertoldo Pantaleón, ocurrido esta semana en el estado de Guerrero.
De acuerdo con el comunicado oficial, el sospechoso ubicado en el municipio de Chilpancingo, donde elementos de seguridad le marcaron el alto y, tras confirmar su identidad, procedieron a su detención. La dependencia no precisó el grado exacto de implicación del detenido en el crimen.
El titular de la Secretaría, Omar García Harfuch, había adelantado días atrás que el principal sospechoso era “el chofer” del sacerdote; sin embargo, personas cercanas al párroco aseguraron que este no tenía chofer, lo que abrió dudas sobre la línea de investigación. Fuentes federales citadas por EL PAÍS indicaron que el detenido sería, en realidad, amigo de Pantaleón.
MÁS DE UNA PERSONA INVOLUCRADA
El uso del término “copartícipe” en el comunicado oficial sugiere que más de una persona estuvo involucrada en el ataque contra el sacerdote. Pantaleón, originario de Tierra Caliente y párroco de la comunidad de Mezcala, desapareció el sábado pasado tras celebrar misa en un poblado cercano. Su cuerpo hallado el lunes, con impactos de bala, junto a una carretera de la región.
La detención de Miguel Ángel N representa un avance importante en las investigaciones, aunque persisten dudas sobre los motivos del crimen. Las autoridades aún no han confirmado si se trató de un conflicto personal o si tuvo relación con grupos criminales que operan en Guerrero, un estado marcado por la presencia de organizaciones dedicadas a la extorsión y el control de actividades económicas locales.
El homicidio del sacerdote ha vuelto a poner en evidencia la vulnerabilidad de los religiosos en México, donde, según la Conferencia del Episcopado Mexicano, al menos diez sacerdotes han sido asesinados en Guerrero desde 2009.
Aunque el Gobierno federal presume una reducción del 30% en la violencia homicida durante el último año, el caso de Bertoldo Pantaleón refleja que el crimen organizado mantiene un poder arraigado en varias regiones del país, especialmente en Guerrero.







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