- Deportaciones masivas: AIFA, entrada de vuelos de repatriación.
- El AIFA ha recibido la mayoría de los vuelos de repatriación, concentrando el 88% de los 18,000 mexicanos deportados.
- Las deportaciones aéreas forman parte de un complejo entramado de contrataciones públicas y acuerdos con aerolíneas privadas.
La polémica en torno a las deportaciones masivas de migrantes desde Estados Unidos se intensifica. El 24 de enero, apenas cuatro días después de la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, el Gobierno estadounidense anunció el inicio de expulsiones por aire.
La imagen de una fila de personas esposadas abordando un avión desató una crisis diplomática con Colombia, mientras que en México, la situación ha pasado casi desapercibida. La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó el arribo de cuatro vuelos en la primera semana del nuevo mandato, pero pocos detalles han sido revelados sobre el estado de los repatriados o su destino final.
Rutas y aerolíneas tras las deportaciones
Investigaciones de medios especializados y aplicaciones de rastreo aéreo han permitido conocer más sobre las rutas, aeronaves y compañías que participan en estas repatriaciones. Se trata de los mismos operadores utilizados en la administración de Joe Biden. La mayoría de los vuelos aterrizan en el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), un patrón que se mantiene desde hace tiempo.
El 7 de febrero, un vuelo chárter de Eastern Air Express despegó de El Paso, Texas, a las 07:26 y aterrizó en la terminal de carga del AIFA a las 10:36. Sin anuncios en el área de llegadas internacionales y con acceso restringido a la prensa, los deportados ingresaron en absoluto hermetismo. «Se cuida mucho la dignidad de las personas», justificó la diputada Anaí Esparza, presidenta de la Comisión de Atención a Personas Migrantes del Congreso del Estado de México.
El AIFA ha recibido la mayoría de los vuelos de repatriación, concentrando el 88% de los 18,000 mexicanos deportados por aire en 2023. Otras terminales utilizadas incluyen Guadalajara, Morelia y el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM).
Negocios millonarios tras las deportaciones
Las deportaciones aéreas forman parte de un complejo entramado de contrataciones públicas y acuerdos con aerolíneas privadas. ICE, la agencia de Inmigración y Control de Aduanas de EE.UU., no posee aviones propios, por lo que subcontrata a compañías como Eastern Air y GlobalX. Esta última firmó en agosto un contrato de cinco años con ICE, con ingresos anuales estimados en 65 millones de dólares.
Cada vuelo de deportación cuesta en promedio 8,577 dólares por hora, pero si se considera de «alto riesgo», el costo puede ascender a 26,795 dólares. Los vuelos de repatriación no comenzaron con Trump, sino que han sido una práctica recurrente en administraciones anteriores.
Derechos humanos y tensiones internacionales
El trato a los deportados ha generado críticas de organizaciones de derechos humanos. Aunque ICE asegura que se brinda un «trato digno», los migrantes son transportados esposados de pies y manos, sin agujetas en sus zapatos y con movilidad restringida dentro del avión. Brasil y Colombia han denunciado abusos y exigido explicaciones a Washington. En México, sin embargo, no se han visto imágenes de los vuelos ni se han emitido protestas diplomáticas.
Sheinbaum ha manejado el tema con cautela, evitando confrontaciones con la administración estadounidense. «Es importante actuar con cabeza fría y defender la soberanía», declaró la presidenta, sin entrar en mayores detalles sobre la situación de los connacionales deportados.
Hasta el 28 de enero, México había recibido 6,244 repatriados, la mayoría mexicanos. Con el discurso de «mano dura» de Trump y su plan de deportar a un millón de migrantes al año, la situación podría agravarse. Por ahora, el AIFA sigue siendo el epicentro de las repatriaciones aéreas, en un proceso que, aunque silencioso, impacta a miles de familias.







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