- Armas de EU, el combustible que alimenta la violencia en México.
- Expertos y autoridades denuncian la omisión del gobierno de Trump para frenar el tráfico ilegal.
- Advierten sobre su impacto en la violencia del narco.
Estados Unidos envía cada año 200 mil armas a México. Expertos denuncian negligencia y falta de voluntad política del gobierno de Trump para frenar el contrabando.
Mientras en su discurso Donald Trump promete mano dura contra los cárteles mexicanos —a los que ha catalogado como organizaciones terroristas—, Estados Unidos continúa siendo el principal proveedor del armamento que usan, según informes oficiales de ambos países. Analistas y autoridades mexicanas acusan que el combate al tráfico ilegal de armas no figura en la agenda del gobierno estadounidense, lo que pone en evidencia una doble moral en materia de seguridad bilateral.
Según un reporte reciente de la Secretaría de Seguridad Ciudadana entregado al Congreso de México, el 74% de las armas ilegales decomisadas en el país provienen de Arizona, California y Texas, estados fronterizos desde los cuales operan las principales rutas de tráfico. El informe coincide con datos del Departamento de Justicia de EE.UU., que además suma a Nuevo México como punto de origen.
“Tenemos cinco años diciendo que las armas vienen de Texas y no vemos un reforzamiento de las acciones de control”, señala Alejandro Celorio, excoordinador de la estrategia legal mexicana contra las armadoras.
Trump recorta presupuesto para frenar tráfico… de armas
A pesar de conocer las rutas de contrabando, la administración Trump ha trazado un plan para recortar 25% del presupuesto de la ATF (Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos) y eliminar a 540 inspectores. El magnate también ha impulsado reformas para facilitar la compra de armas y reducir la verificación de antecedentes.
“Si realmente quiere eliminar a los cárteles, debería enfocarse en frenar el flujo de armas, y está haciendo lo contrario”, advierte John Lindsay Poland, del proyecto Stop US Arms to Mexico.
Las cifras lo confirman: entre 2022 y 2023, el 82% del armamento decomisado en México fue localizado en entidades dominadas por los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación. Tan solo en el último semestre se decomisaron 5,869 armas, 31,000 cargadores, más de 1.2 millones de cartuchos y 289 granadas.
Un juicio pendiente contra las armadoras
México ha llevado el tema a tribunales estadounidenses, demandando a fabricantes y distribuidores de armas por negligencia, pero las propias leyes de EE.UU. impiden utilizar información sobre la trazabilidad del armamento como evidencia. “El Gobierno estadounidense sabe muy bien de dónde vienen las armas, pero no lo acepta”, sostiene Celorio.
Aunque el escenario es adverso, expertos consideran que seguir exponiendo esta información mantiene vivo el debate y puede abrir la puerta a futuras acciones legales internacionales.
“Aquí está el verdadero tema de fondo. Mientras EE.UU. exige resultados a México en seguridad, ignora que sus propias leyes y omisiones alimentan la violencia que dice querer frenar”, concluyen los especialistas.







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