- Deportaciones marcan nuevo perfil migratorio en la frontera norte.
- Albergues detectan la llegada constante de personas recientemente deportadas de Estados Unidos que buscan reunificarse con sus familias.
- La nostalgia, la separación y el endurecimiento de las políticas migratorias marcan esta nueva etapa.
Torreón, Coah.- El movimiento migratorio en la frontera norte de Coahuila muestra un comportamiento distinto al registrado a finales de 2023, cuando la Aduana y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP) documentó cruces de hasta cuatro mil personas en un solo día hacia Texas. Actualmente, la presencia de migrantes en la región es baja; sin embargo, autoridades y albergues advierten un patrón específico: la llegada constante de personas recientemente deportadas desde Estados Unidos.
Se trata, principalmente, de hombres y mujeres que residieron durante años en la Unión Americana y que, tras el endurecimiento de las políticas migratorias impulsadas por el gobierno del presidente Donald Trump, retornados a sus países de origen o a México. Muchos de ellos se concentran ahora en municipios fronterizos de Coahuila con la intención de intentar nuevamente el cruce para reunificarse con sus familias, pese al reforzamiento de la vigilancia en la franja limítrofe.
Uno de estos casos es el de Álvaro Roberto Chacón Morales, originario de El Salvador, de 43 años de edad, quien desde hace tres meses permanece en la Casa del Migrante “Frontera Digna”, en Piedras Negras. Su objetivo es reencontrarse con su esposa e hija, quienes viven en Nueva York.
Chacón relató que salió de El Salvador en 2010 y llegó a Estados Unidos a bordo del tren conocido como La Bestia. Permaneció en ese país hasta febrero de 2025, detenido al salir de una corte en Nueva York, a la que acudió por una infracción vehicular. “Salí y en la puerta me encuentro a migración. Lo primero que me preguntan es que si soy residente. Yo no contesto y ahí mismo me arrestan”, explicó.
El proceso de deportación se extendió por tres meses, durante los cuales trasladado entre distintos centros de detención en Nueva York, Albany, Búfalo y Louisiana, antes de enviarlo vía aérea a El Salvador. A pesar de solicitar comparecer ante un juez, no obtuvo una resolución favorable. Tras reencontrarse con sus abuelos, decidió viajar a México y retomar el trayecto hacia el norte, motivado por la separación de su familia.
Desde los albergues se identifica un patrón similar. La madre Isabel Turcios, responsable de la Casa del Migrante Frontera Digna, señaló que el actual flujo está compuesto principalmente por personas deportadas. “La nostalgia de sus hijos, de su señora, de todo lo que han construido durante años, es lo que los impulsa a intentar regresar”, afirmó.
En cuanto a cifras, al 31 de diciembre de 2025, la Casa del Migrante Frontera Digna registró 58 personas en condición de movilidad, de las cuales 14 eran menores de edad. Para el 1 de enero se sumaron siete personas más, números considerablemente bajos en comparación con años anteriores.
Por su parte, el secretario del Ayuntamiento de Piedras Negras, Daniel Omar Aguilar Muñoz, informó que al 2 de enero de 2026 se contabilizaban 57 personas migrantes en la ciudad, distribuidas en cinco de los siete albergues e iglesias que brindan atención humanitaria.
Detalló que la Casa del Migrante Frontera Digna alojaba a 19 personas; Casa Bethel, a ocho; Ejército de Salvación, a 15; Piedra Angular, a 12, y Rey de Reyes, a tres, mientras que Casa Netania y la Primera Iglesia Bautista no reportaron población migrante en ese periodo.







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