- Colapsa la apicultura en La Laguna.
- La sequía, la falta de floración y el uso de agroquímicos han provocado la pérdida de hasta la mitad de las abejas en las colmenas.
- Piden apoyo urgente al gobierno.
Torreón, Coah.– La apicultura en la Región Lagunera enfrenta una crisis sin precedentes: entre un 40 y 50 por ciento de la población de abejas ha desaparecido en los últimos meses. Las principales causas son la prolongada sequía, la reducción de áreas cultivables debido al desarrollo del miniciclo agrícola 2025, y el uso de agroquímicos altamente tóxicos.
De acuerdo con María Guadalupe García Rosas, presidenta del Sistema-Producto Apícola en la Comarca Lagunera de Coahuila y Durango, la disminución de tierras cultivadas ha provocado una grave escasez de floración, que es vital para la alimentación de las abejas.
“Muchos apicultores han tenido que alimentar sus colmenas con azúcar, pero esta medida es insostenible. Desde el año pasado enfrentamos una crisis económica. La temporada de floración del mezquite fue muy baja y no hubo ingresos suficientes”, explicó.
La situación se vuelve más crítica al tratarse del periodo clave para la producción y reproducción de las abejas.
“En esta etapa, la reina incrementa su postura gracias a la floración. Si no hay alimento, no aumentará la población en las colmenas. Tememos que este año no se logre”, advirtió García Rosas.
Ante esta emergencia, solicitó al Gobierno del Estado de Durango que extienda a la Comarca Lagunera los apoyos recientemente anunciados por el gobernador Esteban Villegas para apicultores de la capital. “Nuestra problemática es urgente y necesitamos ayuda para enfrentarla”.
García Rosas recordó que las abejas no solo producen miel. Son responsables de la polinización del 80% de las plantas que producen alimentos, y en la región los agricultores que contratan colmenas han logrado incrementar hasta 30% su producción agrícola.
Segunda amenaza: los agroquímicos
Karen Fraire Galindo, investigadora de la Facultad de Ciencias Biológicas de la UJED en Gómez Palacio, también alertó sobre otro problema grave: el uso de agroquímicos, especialmente los neonicotinoides, que continúan aplicándose incluso en las pocas hectáreas sembradas este año.
“Las abejas visitan esas plantas tratadas con químicos y terminan muriendo. Además, se contamina la miel, la cera y se debilita toda la cadena productiva”, explicó.
Fraire, quien practica apicultura de trashumancia —es decir, traslada colmenas siguiendo la floración en diferentes regiones— ha logrado mantener estable su población de abejas, pero advierte que muchos de sus colegas no tienen esa posibilidad y están sufriendo fuertes pérdidas.







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