México se encuentra en una posición rezagada con respecto a la reducción de la jornada laboral, siendo el país que ostenta la mayor dedicación de tiempo al trabajo y, al mismo tiempo, ofrece a sus colaboradores las menores horas para su cuidado personal.
Estas preocupantes cifras fueron resaltadas por Mario López Roldán, director del Centro de la OCDE para América Latina, durante su participación en la cuarta sesión del Parlamento Abierto sobre la reducción de la jornada laboral. Roldán enfatizó que la implementación de esta reforma puede acarrear notables beneficios en términos de productividad, salud y la disminución de las desigualdades.
El equilibrio entre la vida y el trabajo es un pilar fundamental para el desarrollo económico, y en este aspecto, México presenta un balance desfavorable, siendo el país de la OCDE con el peor equilibrio entre ambas esferas. Además, se ha señalado el preocupante deterioro de la salud de los trabajadores mexicanos, cuya esperanza de vida es cinco años inferior a la de otras naciones.
Otro aspecto preocupante es que México figura como la nación con los salarios más bajos entre los 38 países miembros de la OCDE, a pesar de los incrementos significativos en los salarios mínimos.
En la misma línea, Erika Quevedo, directora general del Consejo Ejecutivo de Empresas Globales, abogó por la necesidad de llevar a cabo la reforma de manera gradual, en un período de cinco a ocho años, tomando como ejemplo las experiencias de Colombia y Chile.
Por su parte, Milene Cano, representante de Coparmex, argumentó la importancia de analizar el impacto sectorial de la reforma. Su implementación podría llevar a las empresas a contratar personal adicional y a pagar horas extras, lo cual resulta más costoso en México en comparación con otros países.
Finalmente, Tomás Natividad, presidente de la Sociedad Mexicana del Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social, coincidió en la necesidad de considerar un enfoque gradual y progresivo en la implementación de la reforma.







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