El Super Bowl LVIII ha llegado a su fin. Usher nos regaló un gran show lleno de increíbles colaboraciones, algunos de sus mejores éxitos y una gran coreografía en una noche que cerró con broche de oro con los Chiefs campeones después de un tiempo extra cardiaco y un beso de Travis Kelce y Taylor Swift.
Sucede que el productor publicó su noveno álbum de estudio titulado Coming Home, el mismo día que llevó a cabo su presentación en el Super Bowl que vivió ayer el encuentro entre los Chiefs de Kansas City y los 49ers de San Francisco.
El cantautor originario de Houston, Texas, arrancó su actuación de 13 minutos vestido de blanco, con bailarines alrededor emulando la parafernalia brillante y exótica de Las Vegas, pero también de Atlanta, ciudad donde se formó y desarrolló gran parte de su trayectoria.
El escenario no lucía prominente a diferencia de otros, pero la coreografía equilibraba la situación y animaba al público a moverse y a disfrutar de la energía que irradiaba el músico estadounidense de 45 años en cada movimiento.
Terrence Raymomd IV no podía fallarle a su público, y sobre el escenario, se colocó en medio de la plataforma junto con Will.I.Am e hicieron sonar “OMG”, el cual ya habían interpretado en 2011 cuando ambos acompañaron a los Black Eyed Peas en el Super Bowl número XLV.
El artista formado en Atlanta, Georgia, cerró su espectáculo con “Yeah” junto con el rapero Lil Jon, llevando la emoción del público al punto más alto, provocando agitar el cuerpo arriba y abajo a ritmo de la pegajosa pieza que tanto ha trascendido pese al paso de los años.
Sin embargo, las decepciones no faltaron y los asistentes se quedaron con ganas de tener la presencia de Justin Bieber, discípulo de Usher y quien fue uno de los personajes que más sonaba para ejecutar “Somebody to Love”.
Usher despertó el ritmo, el hip hop, y el baile durante su presentación en la ciudad de Las Vegas y así fue como imprimió su esencia, aquella que será recordada en la historia de los shows de medio tiempo como una cátedra de baile, sencillez y energía.
La interpretación del Himno Nacional de Estados Unidos estuvo a cargo de Reba McEntire y la de “America the Beautiful” correspondió a Post Malone.







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