El Partido de la Revolución Democrática (PRD) enfrenta un período crítico que podría marcar el inicio de su debacle. Fundado por destacadas figuras como Cuauhtémoc Cárdenas, Ifigenia Martínez y Porfirio Muñoz Ledo, el partido ha perdido tres legisladores en menos de 12 horas, debilitando aún más su posición en el Congreso. Luis Espinosa Cházaro, coordinador de la fracción parlamentaria en la Cámara de diputados, Marcelino Castañeda y Laura Fernández renunciaron, reduciendo la bancada a 12 miembros, equivalente al 3% del legislativo.
A pesar de la disminución de su fuerza política, el presidente nacional del partido, Jesús Zambrano, ha minimizado las renuncias, mientras los desertores acusan al dirigente de entregar candidaturas a la coalición Fuerza y Corazón por México, excluyendo a líderes perredistas. La crisis amenaza incluso la supervivencia del PRD.
El partido, que alguna vez gobernó la Ciudad de México durante dos décadas, ha experimentado una decadencia desde la renuncia de Andrés Manuel López Obrador en 2012. La desbandada continuó con la fundación de Morena por parte de López Obrador y otros líderes.
La renuncia de Espinosa Cházaro generó atención al acusar a Zambrano de traición por no defender su candidatura a la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México y entregarla al PAN como parte de la coalición Fuerza y Corazón por México.
Otros legisladores expresaron descontento por el reparto de candidaturas, evidenciando la crisis del partido de cara a las elecciones del 2 de junio, con el riesgo de perder el registro.
Zambrano minimizó las salidas, calificándolas como berrinches, y argumentó que la mayoría de liderazgos del PRD permanece. Sin embargo, las tensiones persisten, y más renuncias podrían estar en camino, incluyendo la del exgobernador de Michoacán, Silvano Aureoles, y el senador Miguel Ángel Mancera. La supervivencia del PRD está en juego.







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