- París 2024: Una despedida inolvidable que marca la historia.
- Léon Marchand, el joven nadador francés, tuvo el honor de portar la llama olímpica.
- El relevo olímpico pasó a Los Ángeles en un acto simbólico que cerró el ciclo de París 2024.
París 2024 ha llegado a su fin, dejando una huella imborrable en la historia de los Juegos Olímpicos. Después del silencio frío de Tokio 2020, la capital francesa brilló con una energía renovada, reviviendo la pasión por el deporte en un ambiente festivo que unió a personas de todo el mundo.
Durante 16 días, la ciudad se convirtió en el epicentro del deporte, con sus pabellones y estadios repletos de aficionados que se entregaron por completo al espíritu olímpico.
La ceremonia de clausura, un espectáculo de emociones y orgullo nacional, mostró cómo París se redescubrió a sí misma y al mundo.
"La Marsellesa" en el Stade de France. ¡Qué momento tan emotivo! 🥹
— Los Juegos Olímpicos (@juegosolimpicos) August 11, 2024
París, fue todo un placer. 💙🤍❤️#Paris2024 #CeremoniaDeClausura pic.twitter.com/RrIPXJ1PsI
Léon Marchand, el joven nadador francés, tuvo el honor de portar la llama olímpica en un recorrido que culminó en el Stade de France, donde más de 70,000 personas y millones de espectadores en todo el mundo presenciaron un evento que ya se discute como uno de los mejores en la historia de los Juegos.
Francia no solo celebró la organización impecable de los Juegos, sino también su éxito deportivo. Con 16 medallas de oro, superó su propio récord de Atlanta 96, consolidándose como la primera nación europea en el medallero, detrás de gigantes como Estados Unidos y China.
El país entero vibró con el orgullo de sus atletas, desde el rugbier Antoine Dupont hasta la ciclista Pauline Ferrand-Prévot, quienes se convirtieron en héroes nacionales.
Los Ángeles
El relevo olímpico pasó a Los Ángeles en un acto simbólico que cerró el ciclo de París 2024 y abrió las puertas a lo que promete ser una nueva y emocionante edición de los Juegos en 2028. La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, entregó la bandera olímpica a su homóloga de Los Ángeles, Karen Bass, en un gesto que simboliza la continuidad del legado olímpico. Los Ángeles, con su espíritu californiano, ya se prepara para deslumbrar al mundo con un evento que celebrará el sol, el mar y los deportes urbanos, llevando el deporte olímpico a las calles de la ciudad.
París se despide, pero su embrujo, su magia y su legado perdurarán en la memoria de todos los que vivieron estos Juegos. Los Ángeles tiene ahora el camino iluminado para continuar la historia olímpica.
















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