Desde sus primeros chapoteos en la alberca de su abuela, Osmar Olvera demostró una conexión innata con el agua. Criado entre las olas de la Ciudad de México, este joven de 19 años encontró en la natación no solo una pasión, sino también un camino hacia el éxito en los clavados.
Según relata Olvera, sus primeras incursiones en el agua fueron una mezcla de diversión y desafío. Desde temprana edad, buscaba constantemente la adrenalina de lanzarse desde lo alto, ya sea el trampolín en la alberca o los hombros de un familiar dispuesto a avivar su espíritu aventurero.
Fue su tío Érick quien vislumbró el potencial de Osmar y lo llevó a probar suerte en la capital mexicana, donde se forjan los talentos deportivos. Así comenzó su entrenamiento en el Centro Nacional de Desarrollo de Talentos Deportivos y Alto Rendimiento (CNAR), donde se enfrentó por primera vez al desafío de la fosa de clavados.
Con solo 12 años, Olvera tuvo su primer encuentro internacional en Rusia, una experiencia que lo marcó y lo impulsó a seguir adelante. A lo largo de los años, su dedicación y habilidades lo llevaron a destacar en competiciones nacionales e internacionales, ganando su primer gran reconocimiento en Canadá a los 15 años, con una medalla de bronce en clavados sincronizados desde el trampolín de tres metros.
Pero fue en los Juegos Panamericanos de Santiago donde Olvera brilló con luz propia. Conquistó tres medallas de oro, demostrando su destreza tanto en la modalidad individual como en la sincronizada, junto a su compañero Rodrigo Diego. Estas hazañas lo llevaron también al escenario mundial en el Mundial de Natación de Fukuoka, Japón, donde se adjudicó dos medallas de plata.
El más reciente triunfo de Olvera llegó en el Mundial de Doha, Qatar, donde se colgó una medalla de oro y un bronce, consolidando su posición como una de las estrellas emergentes en el mundo de los clavados. Con su desempeño sobresaliente, ahora se prepara para representar a México en los próximos Juegos Olímpicos de París, donde aspira a dejar una huella imborrable en la historia del deporte nacional.
Sin embargo, el camino de Olvera no ha estado exento de obstáculos. La gestión deportiva en México, liderada por Ana Gabriela Guevara, ha sido objeto de controversia y disputas con los atletas. La falta de recursos y el desamparo de los deportistas han sido denunciados repetidamente, lo que ha generado tensiones entre las federaciones deportivas y la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade).
A pesar de estos desafíos, Osmar Olvera continúa surcando las aguas con determinación y pasión, inspirando a una nueva generación de deportistas mexicanos a perseguir sus sueños y alcanzar las más altas cimas del éxito deportivo. Su historia es un recordatorio de que, con esfuerzo y dedicación, los sueños pueden convertirse en realidad, incluso desde el trampolín familiar hasta el podio mundial.






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