- Silencio ante la tensión en marcha de 8M en Torreón.
- Esta ausencia de reclamaciones formales plantea interrogantes.
- Es esencial que las autoridades reconsideren su enfoque.
En un evento marcado por la conmemoración y la protesta, la marcha del Día Internacional de la Mujer (8M) en Torreón transcurrió entre el activismo apasionado y los encontronazos con las fuerzas del orden, tanto locales como estatales, incluyendo a la Policía Municipal de Torreón y la Dirección Municipal de Seguridad Pública de Gómez Palacio. Sin embargo, lo que resalta no es solo la energía de la protesta, sino la notable ausencia de reportes de incidentes ante la Unidad Municipal de Derechos Humanos de Torreón.
Miguel Ángel Urrutia de la Torre, al frente de dicha unidad, asegura que, a pesar de la tensión palpable y los roces con las autoridades, no se registraron quejas ni incidentes durante la marcha que atravesó desde Ciudad Lerdo, pasando por Gómez Palacio, hasta culminar en la Plaza Mayor de Torreón.
La presencia de personal de la Unidad Municipal de Derechos Humanos, actuando como observadores, aparentemente no captó violaciones a los derechos de los participantes por parte de las autoridades.
Esta ausencia de reclamaciones formales plantea interrogantes críticos: ¿Refleja este silencio una gestión eficaz de la protesta por parte de las autoridades o una posible indiferencia o temor de los manifestantes a reportar abusos?
La discrepancia entre los reportes de altercados en la marcha y la falta de quejas formales sugiere una brecha entre la experiencia en las calles y la respuesta institucional.
La marcha del 8 de marzo debería ser un momento de reflexión sobre los derechos y la seguridad de las mujeres, sin embargo, la respuesta oficial —o la falta de ella— frente a los presuntos encuentros tensos, merece un análisis profundo.
¿Están las instituciones de Torreón y sus alrededores realmente protegiendo y respetando los derechos de los manifestantes, o estamos ante un escenario de vigilancia superficial que no invita a la confianza ni al diálogo?
Es esencial que las autoridades reconsideren su enfoque hacia la observación y reporte de incidentes en manifestaciones. La efectividad de una unidad de derechos humanos no solo se mide por su capacidad de observar, sino también por su habilidad para inspirar confianza en aquellos a quienes se supone debe proteger y servir.
La comunidad de Torreón merece transparencia, seguridad, y sobre todo, un canal abierto y confiable para expresar sus preocupaciones sin temor a la represalia o al olvido.







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