El anuncio del gobernador Manolo Jiménez Salinas sobre la continuidad del proyecto del Bus Laguna o Metrobús en Coahuila ha generado expectativas en la región. Sin embargo, detrás de este nuevo compromiso se encuentra una historia marcada por postergaciones y promesas incumplidas.
Desde 2014, cuando el Gobierno de Rubén Moreira inició los contratos para crear el Metrobús La Laguna, la movilidad en la región ha sido un tema recurrente, pero las obras reales no han avanzado como se esperaba.
En 2016, la administración de Miguel Riquelme dio inicio a las obras con la promesa de brindar una movilidad eficiente y asequible a más de 180 mil usuarios a partir de 2018.
Sin embargo, casi 700 millones de pesos después, lo que permanece es una obra inconclusa, grafiteada y un análisis costo-beneficio que ha caducado. La promesa de inaugurar el Metrobús Laguna en octubre se ha postergado en repetidas ocasiones, y ahora la responsabilidad recae en Manolo Jiménez.
La incertidumbre sobre si el proyecto se materializará y cumplirá con las expectativas de la comunidad persiste. La creación de una Subsecretaría para atender este tema, como anunció el gobernador Jiménez Salinas, plantea la necesidad de abordar de manera integral los desafíos en el transporte regional, retomando y reevaluando los planes anteriores.
En este contexto, los ciudadanos observan con escepticismo y exigen respuestas concretas sobre el futuro del Metrobús en Coahuila. El análisis costo-beneficio, ahora obsoleto, debe ser revisado y actualizado para reflejar las condiciones actuales y garantizar que la inversión pública cumpla con su propósito de mejorar la movilidad y la calidad de vida de la población.
Mientras la incertidumbre persiste, la obra grafiteada del Metrobús Laguna se erige como un recordatorio tangible de los desafíos enfrentados y las promesas incumplidas en torno a este proyecto de movilidad que, hasta el momento, ha quedado atrapado en la complejidad de su ejecución.







0 comentarios