En un intento de abordar los crecientes problemas de adicciones y salud mental en el ámbito laboral, las empresas adoptan medidas cuestionables, revelando una realidad que plantea interrogantes sobre la autenticidad de su compromiso con el bienestar de los empleados. ¿Se trata de una atención genuina o simplemente un filtro?
Durante una reunión de gerentes de Recursos Humanos, se decidió realizar encuestas internas para comprender la magnitud del problema. Sin embargo, los datos preliminares sugieren que cerca del 50% de los aspirantes quedan excluidos durante los exámenes antidoping en el proceso de contratación. ¿Es esta la verdadera respuesta a un problema tan complejo como las adicciones?
Alejandro Gutiérrez Gutiérrez, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra) en Torreón, plantea la idea de un «espacio de primera atención a la persona», pero las acciones parecen contradecir estas palabras. ¿Cómo se puede considerar una atención genuina si la respuesta inicial es la exclusión?
La propuesta de enviar a aquellos con problemas de adicciones a «un centro especializado» plantea nuevas interrogantes sobre la efectividad de este proceso y cuánto respaldo real recibirán los empleados afectados.
La iniciativa parece centrarse más en proteger la imagen de las empresas que en abordar de manera compasiva y efectiva los problemas de sus empleados.
La reunión en la Asociación de Recursos Humanos de La Laguna (Arhla) genera dudas sobre si las discusiones resultarán en medidas significativas o si solo se trata de un ejercicio superficial para calmar las preocupaciones.
En resumen, la respuesta empresarial plantea cuestionamientos sobre la verdadera comprensión y atención a los problemas de adicciones y salud mental en el entorno laboral. Más allá de las palabras y encuestas, la crítica radica en la necesidad de acciones concretas y en un enfoque genuino hacia el bienestar de los empleados.







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