El Municipio de Torreón parece estar buscando una salida fácil a un problema complejo al considerar el cierre del acceso vehicular hacia la avenida Citlaltépetl por la calzada Paseo de la Rosita. Sin embargo, esta medida plantea más preguntas que respuestas y refleja una falta de voluntad para abordar los problemas de movilidad de manera efectiva.
El alcalde, Román Alberto Cepeda, insiste en que cualquier decisión será tomada de manera consensuada, pero parece ignorar las implicaciones reales para los residentes y la movilidad en la zona. ¿Se está tomando en cuenta la opinión de aquellos que se verán directamente afectados por esta medida? ¿O se trata simplemente de una acción unilateral para apaciguar a una parte de la población?
Aunque se han tomado algunas medidas inmediatas, como respuesta a las quejas de la Asociación de Colonos de Torreón Jardín, estas soluciones parche no abordan los problemas subyacentes. El cierre del acceso vehicular podría generar más congestión en otras áreas, sin resolver la falta de estacionamiento para los trabajadores y los derechohabientes de los hospitales 16 y 71.
La reunión del presidente municipal con los directivos del Seguro Social parece más un intento de desviar la responsabilidad que una verdadera búsqueda de soluciones. ¿Por qué no se exige al IMSS una acción más contundente para resolver el problema de estacionamiento en sus instalaciones? ¿Por qué la carga recae en los residentes de Torreón y no en la institución responsable?
En última instancia, la protección de los torreonenses requiere más que simples gestos simbólicos. Se necesita un enfoque integral y colaborativo que aborde las verdaderas causas de los problemas de movilidad y estacionamiento en la zona.
El cierre vehicular puede ser una solución rápida, pero está lejos de ser la solución adecuada y justa para todos los involucrados.







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