- Corea del Norte muestra su nuevo misil Hwasong-20.
- En el 80 aniversario del Partido de los Trabajadores.
- Consolidó su acercamiento con Rusia y China en plena guerra de Ucrania.
Corea del Norte ha revelado por primera vez su nuevo misil balístico intercontinental (ICBM) Hwasong-20, junto con misiles hipersónicos y otras armas estratégicas, durante un desfile militar celebrado en Pyongyang para conmemorar el 80º aniversario de la fundación del Partido de los Trabajadores.
El evento, presidido por Kim Jong-un en la plaza Kim Il-sung, acompañado por altos dirigentes de China, Rusia y Vietnam, una imagen cuidadosamente construida para proyectar al régimen norcoreano como un actor cada vez más alineado con el bloque antioccidental.
El Hwasong-20: el nuevo símbolo del poder nuclear norcoreano
Los medios estatales de Corea del Norte describieron al Hwasong-20 como “el sistema de armas estratégicas nucleares más potente” del país. Según la Agencia Central de Noticias de Corea (KCNA), los asistentes “prorrumpieron en vítores entusiastas” al verlo desfilar.
Se estima que este nuevo ICBM tiene capacidad para alcanzar el territorio continental de Estados Unidos, lo que lo convierte en una amenaza directa para Washington y refuerza el discurso de confrontación del régimen.
El lanzamiento se da tras la novena y última prueba de un motor de combustible sólido de alta propulsión realizada en septiembre, diseñada para equipar al Hwasong-20 con tecnología más estable y de respuesta inmediata. De acuerdo con la agencia surcoreana Yonhap, el misil podría incluso transportar múltiples ojivas nucleares, incrementando significativamente el poder de disuasión norcoreano.
Un desfile que exhibe poder militar y diplomático
Además del nuevo misil, el desfile incluyó vehículos de planeo hipersónico y sistemas de alcance intermedio, capaces de evadir defensas antimisiles. Estos fueron presentados por la KCNA como “el núcleo del poder absoluto” y prueba del fortalecimiento continuo del Ejército Popular de Corea.
En su discurso, Kim Jong-un insistió en que su ejército debe convertirse en una “entidad invencible” y destacó que las fuerzas armadas deben seguir “ganando victorias gracias a su moral y disciplina”. Aunque evitó mencionar directamente a Estados Unidos o Corea del Sur, el mensaje implícito reafirmó su desafío al orden internacional.
La sombra de Ucrania y la alianza con Moscú
Uno de los momentos más simbólicos del acto fue la presencia de una unidad de combatientes norcoreanos que habría participado en la guerra de Ucrania, marchando con banderas de Rusia y Corea del Norte.
KCNA se refirió a ellos como las “Unidades de Operaciones en el Extranjero”, exaltando su “heroico espíritu de lucha” y sus “legendarias hazañas militares”. Los servicios de inteligencia surcoreanos calculan que unos 15,000 soldados norcoreanos han sido enviados a la región rusa de Kursk desde 2024, de los cuales unos 600 habrían muerto en combate.
El régimen también ha suministrado municiones, misiles y proyectiles de artillería a Moscú, consolidando una alianza militar y política con Rusia que se formalizó este año mediante un tratado de asistencia mutua en caso de agresión.
Kim Jong-un consolida su bloque de aliados
En la tribuna, Kim compartió espacio con el primer ministro chino Li Qiang, el secretario general del Partido Comunista de Vietnam To Lam, y el vicepresidente ruso del Consejo de Seguridad, Dmitri Medvédev. Con los tres mantuvo reuniones bilaterales previas en las que expresó su intención de profundizar los lazos estratégicos y militares.
“El encuentro con Medvédev representa una oportunidad significativa para fortalecer nuestra alianza estratégica”, declaró Kim, en una clara señal de que Pyongyang se mueve con decisión hacia una coalición diplomática encabezada por Moscú y Pekín, desafiando el aislamiento internacional impuesto por décadas de sanciones.
Entre el espectáculo y la advertencia
El desfile, cerrado con fuegos artificiales y los vítores de “¡Hurra!” al líder, fue tanto un acto de propaganda interna como una advertencia hacia el exterior.
Kim Jong-un busca proyectar una imagen de poder militar consolidado y autonomía internacional, en un momento en que Corea del Norte se presenta como socio militar activo en conflictos externos, algo inédito en su historia reciente.
La exhibición del Hwasong-20 y la participación de tropas norcoreanas en el extranjero marcan un punto de inflexión: Corea del Norte ya no solo amenaza, ahora demuestra capacidad y alianzas para actuar fuera de sus fronteras.








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