- Trump declara “conflicto armado” contra los cárteles.
- La ofensiva ya hundió lanchas en el Caribe con 17 muertos y abre un fuerte debate legal.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, notificó al Congreso mediante un memorándum confidencial que su país se encuentra en una “guerra no internacional” contra los cárteles de la droga, cuyos miembros pasan a ser considerados “combatientes ilegales”. La revelación, difundida primero por The New York Times, ha detonado un intenso debate en Washington sobre los alcances legales y las implicaciones internacionales de esta decisión.
Lanchas hundidas y 17 muertos
La decisión llega después de que las fuerzas estadounidenses hundieran al menos tres embarcaciones en aguas internacionales del Caribe en el último mes, en operaciones que dejaron 17 personas muertas. Según Trump, al menos dos de las lanchas zarparon de Venezuela y una de ellas transportaba presuntos miembros del Tren de Aragua, organización criminal que su gobierno incluyó este año en la lista de grupos terroristas extranjeros.
En un acto en la Casa Blanca, el mandatario defendió la operación asegurando que los 11 tripulantes muertos en el primer ataque eran integrantes de esa red delictiva. Sin embargo, hasta ahora no se han presentado pruebas públicas que respalden esa versión.
Un marco legal cuestionado
El memorándum enviado a los comités del Congreso sostiene que Estados Unidos enfrenta un “conflicto armado no internacional” con los cárteles. Bajo esa interpretación, el gobierno se atribuye poderes extraordinarios de guerra: atacar a presuntos combatientes incluso cuando no estén en combate, detenerlos y someterlos a juicios militares.
Pero juristas y defensores de derechos humanos advierten que los cárteles no constituyen fuerzas hostiles armadas contra Estados Unidos, y que sus actividades criminales no cumplen con el estándar legal para definir un conflicto armado. Geoffrey Corn, exasesor del Ejército de Tierra en derecho bélico, señaló que “vender una sustancia peligrosa no es lo mismo que combatir”.
Además, legisladores demócratas enviaron una carta a la Casa Blanca recordando que, según la ley de poderes de guerra, el Congreso debe autorizar cualquier acción militar de este tipo.
Narcotráfico, sobredosis y presión sobre Venezuela
La administración Trump justifica su ofensiva en cifras alarmantes: 100.000 muertes por sobredosis al año en Estados Unidos, en su mayoría vinculadas al consumo de fentanilo. No obstante, especialistas recuerdan que este opioide proviene principalmente de México y no de Venezuela, país que ha sido señalado insistentemente por Washington como un “Estado narco” bajo el mando de Nicolás Maduro.
Trump ha ofrecido 50 millones de dólares de recompensa por la captura del mandatario venezolano, a quien acusa de liderar personalmente operaciones de narcotráfico.
Una doctrina peligrosa
La portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, defendió las operaciones navales afirmando que “el presidente actuó de acuerdo con la ley de conflicto armado para proteger al país de quienes intentan llevar veneno mortal a nuestras costas”.
Sin embargo, el memorándum filtrado muestra un paso más arriesgado: definir a los cárteles como “grupos armados no estatales” cuyos actos equivalen a un ataque armado contra Estados Unidos. Bajo esta narrativa, la Casa Blanca sienta un precedente que podría abrir la puerta a intervenciones militares contra actores no estatales más allá de sus fronteras, un terreno polémico que amenaza con escalar tensiones diplomáticas en la región.







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