- El Mayo Zambada y la sombra de la narcopolítica en Sinaloa.
- Destapa viejas y nuevas conexiones entre el narcotráfico y la política en Sinaloa.
- El capo asegura que lo entregaron con engaños y reabre el debate sobre la narcopolítica en México.
La comparecencia de Ismael “El Mayo” Zambada ante la justicia de Estados Unidos ha reavivado las preguntas sobre las circunstancias de su entrega y, sobre todo, los vínculos históricos entre el narcotráfico y la política en Sinaloa.
El veterano líder del Cártel de Sinaloa afirmó secuestrado en julio de 2023, cuando sus propios socios lo llevaron con engaños a una reunión a la que supuestamente asistiría el gobernador Rubén Rocha, de Morena. El encuentro también incluía a Héctor Melesio Cuén, rival político de Rocha, finalmente asesinado. El gobernador negó haber estado al tanto y sostuvo que lo utilizó como señuelo; además, dijo que se encontraba fuera de México en esas fechas.
En su testimonio, Zambada también reveló que durante años pagó sobornos a policías, militares y políticos para garantizar la operación de su negocio ilícito, aunque sin mencionar nombres. El Gobierno de Claudia Sheinbaum ha tratado de contener el impacto de estas declaraciones, mientras que el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, apuntó hacia policías estatales y municipales, deslindando a las Fuerzas Armadas.
Los vínculos del narco con el poder político en Sinaloa no son nuevos. Desde los años ochenta, figuras como Miguel Ángel Félix Gallardo —fundador del Cártel de Sinaloa y exescolta del gobernador Leopoldo Sánchez Celis— o Jesús Antonio Aguilar Íñiguez, poderoso jefe policiaco acusado de proteger a los Zambada y al Chapo Guzmán, han mostrado la intersección entre las instituciones locales y el crimen organizado.
RELACIÓN ESTRUCTURAL
Especialistas señalan que esa relación es estructural. “El crimen organizado en Sinaloa no se puede entender sin la complicidad de autoridades municipales, estatales y federales. Y voy más allá: también de funcionarios de Estados Unidos que permiten el trasiego de droga. Es transversal”, apunta Josué González, investigador en temas de seguridad.
La saga del Mayo, entre revelaciones y silencios, exhibe cómo la narcopolítica ha marcado la historia de Sinaloa y plantea incómodas preguntas sobre el presente: ¿hasta qué punto las instituciones locales pueden ser garantes de justicia frente a una estructura criminal que lleva décadas entrelazándose con el poder?







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