- Policías suspendidos por presunta manipulación de pruebas.
- En el asesinato de Ximena Guzmán y José Muñoz, cercanos a Clara Brugada.
- La investigación sigue sin avances y crece la presión sobre las autoridades.
A una semana del doble asesinato que estremeció a la política capitalina, la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) de Ciudad de México ha suspendido a dos mandos policiales por presunta manipulación de pruebas en la investigación. La jefa del sector Nativitas y su tercer mando separados del cargo, mientras se abre una investigación interna para deslindar responsabilidades.
Las víctimas, Ximena Guzmán y José Muñoz, formaban parte del círculo cercano de Clara Brugada, actual jefa de Gobierno de la capital. El crimen, ocurrido el pasado 20 de mayo en Calzada de Tlalpan, ejecutado por al menos cuatro sicarios que planearon meticulosamente el ataque y huyeron en tres vehículos distintos. Hasta ahora, no hay detenidos ni pistas claras sobre los autores materiales o intelectuales.
IRREGULARIDADES EN LA CADENA DE CUSTODIA
Según fuentes cercanas al caso, la investigación interna apunta a irregularidades en la cadena de custodia de una de las pruebas clave: la vestimenta de los agresores, hallada en uno de los vehículos utilizados para escapar. La SSC, en un comunicado escueto, negó que los agentes hayan sido arrestados, pero reconoció que se investigan “conductas violatorias a la normatividad” en el manejo de los indicios.
El caso ha encendido los focos rojos en la capital y la presión crece sobre el gabinete de seguridad de Brugada, que ha optado por el silencio tras el atentado. Ni la jefa de Gobierno ni el titular de la SSC, Pablo Vázquez, han emitido declaraciones recientes. La única comparecencia pública fue el miércoles pasado, cuando Vázquez y la fiscal capitalina, Bertha Alcalde, ofrecieron una rueda de prensa sin nuevos avances.
A pesar de que la hipótesis más fuerte sugiere una posible venganza del crimen organizado, relacionada con recientes capturas de delincuentes, la Fiscalía aún no descarta otras líneas de investigación. Lo cierto es que la ejecución mostró un alto nivel de planeación y profesionalismo criminal: el asesino sabía la rutina de las víctimas, usó guantes, disparó con un arma sin historial balístico y cambió de transporte dos veces para desviar a las autoridades.
Los investigadores han recuperado solo la motocicleta inicial y un automóvil azul, en donde se hallaron las prendas cuya manipulación ha levantado sospechas. La camioneta gris en la que los agresores huyeron al Estado de México aún sin localizar.
El doble homicidio y ahora la presunta manipulación de pruebas colocan nuevamente sobre la mesa una vieja pregunta ciudadana: hasta dónde está infiltrado el crimen organizado en las corporaciones policiacas.







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