- Funeral de Papa Francisco reúne a líderes y miles de fieles.
- Asistieron 146 delegaciones y 400,000 personas.
- Líderes como Trump, Milei y Zelenski estuvieron presentes.
Roma.- El Vaticano vivió este sábado una jornada histórica con el funeral del papa Francisco, fallecido el lunes a los 88 años. Unas 400,000 personas, entre fieles y autoridades, se reunieron para despedirlo en la Plaza de San Pedro y durante el cortejo fúnebre.
El cardenal Giovanni Battista Re, decano del Colegio Cardenalicio, ofició la ceremonia y recordó a Francisco como “un Papa en medio de la gente”. Delegaciones de 146 países, incluidos 10 monarcas y 50 jefes de Estado y de Gobierno, acudieron a rendir homenaje. Entre ellos estaban Donald Trump, Giorgia Meloni, Viktor Orbán, Ursula von der Leyen y Javier Milei, quienes en vida fueron objeto de críticas por parte del pontífice debido a sus políticas sobre migración, pobreza y medio ambiente.

Una ceremonia emotiva bajo el cielo romano
Más de 5,000 clérigos participaron en el monumental ritual. Los cardenales, vestidos de rojo, contrastaban con los oscuros trajes de los líderes políticos. La misa, con plegarias en árabe y mandarín, reflejó el espíritu universal del papado de Francisco.
Entre los momentos más emotivos, destacaron los aplausos espontáneos cuando se mencionó su defensa de los migrantes, su encíclica sobre el medio ambiente y su llamado a construir puentes en lugar de muros. La homilía resaltó el legado de un Papa cercano a los más vulnerables.
Diplomacia discreta y encuentros inesperados
El funeral también fue escenario de diplomacia paralela. Donald Trump y Ursula von der Leyen protagonizaron un saludo visible, mientras que Joe Biden mantuvo un encuentro privado con Volodímir Zelenski en la basílica. Imágenes de ese momento, ajenas al rito, circularon rápidamente en medios.
El último recorrido de Francisco
Tras la ceremonia, el féretro fue trasladado en papamóvil a la Basílica de Santa María la Mayor. Durante el trayecto, Roma se llenó de aplausos, campanas de duelo y escenas de profunda emoción popular. Gente desde balcones y calles despedía al Papa al grito de “¡Bravo!” y “¡Grazie!”.
El cortejo recorrió lugares emblemáticos de la historia de Roma y de la Iglesia, como el Largo Argentina, el Gesù y los Foros Imperiales, en un conmovedor simbolismo de la travesía del cristianismo a lo largo de los siglos.
Un legado que perdura
Francisco fue enterrado bajo una lápida de mármol de Liguria, la tierra de sus abuelos emigrantes. En su rogito, el escrito colocado dentro del ataúd, se le describió como un “pastor simple, cercano a los últimos y descartados de la sociedad”.
Con su partida, la Iglesia enfrenta ahora el desafío de elegir un sucesor que pueda hablar a la vez a los poderosos y al pueblo sencillo. Un vacío profundo deja Francisco, pero también una huella imborrable.








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