- Crisis de adicciones en La Laguna: familias atrapadas en consumo.
- Lo más grave es que el problema está alcanzando a niños cada vez más jóvenes.
- La prevención sigue siendo el eslabón más débil en la lucha contra las adicciones.
El consumo de drogas en la Región Laguna está alcanzando niveles alarmantes, al punto de afectar a familias completas. Según el Centro de Integración Juvenil (CIJ), dirigido por Cecilia Martínez López, se han detectado casos en los que padre, madre e hijos requieren atención por adicción al cristal. Además, preocupa el aumento en el consumo de vapeadores, cristal y marihuana, esta última siendo la droga ilegal más común entre los pacientes atendidos.
Lo más grave es que el problema está alcanzando a niños cada vez más jóvenes. En 2024, el CIJ atendió a menores de apenas 11 años con problemas de drogadicción, a pesar de que el rango de edad oficial para recibir tratamiento es a partir de los 13 años. Ante la creciente demanda, los servicios de tratamiento están disponibles para todos los municipios de la región, con atención presencial y virtual tanto para pacientes como para sus familias.
Un problema que no discrimina
La realidad es contundente: la drogadicción no es un problema exclusivo de ciertos sectores de la sociedad. Martínez López reveló que una de las familias que acudió al CIJ lo hizo de manera voluntaria, sin canalizarla por ninguna institución. Se trata de una menor de 15 años y sus padres, ambos en un rango de edad de entre 30 y 35 años, quienes enfrentan juntos la enfermedad de la adicción.
“La adicción puede ser controlada si se trata a tiempo”, aseguró la directora del CIJ. Sin embargo, reconoció que factores como la violencia intrafamiliar y la omisión de cuidados están elevando las cifras de consumo de drogas entre adolescentes.
Prevención: la clave aún ausente
A pesar del esfuerzo del CIJ y de su colaboración con distintos municipios, la prevención sigue siendo el eslabón más débil en la lucha contra las adicciones. La institución cuenta con una unidad de internamiento en Zapotlán el Grande, Jalisco, para niños de 8 a 17 años con problemas de drogadicción, pero la verdadera meta no debería ser separar a los menores de sus hogares, sino evitar que caigan en el consumo desde un inicio.
El inicio de 2024 especialmente crítico, con un aumento considerable en la demanda de atención para adolescentes. ¿Estamos haciendo lo suficiente como sociedad para frenar esta crisis? La respuesta parece estar en el aire, mientras las cifras de consumo continúan en ascenso.







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