- Shakira y su renacimiento en el escenario.
- La artista ha convertido su divorcio con Gerard Piqué en una narrativa de empoderamiento.
- El espectáculo, de más de dos horas, es una producción ambiciosa que combina rock, pop, reguetón y sonidos árabes.
Shakira ha convertido su tormentosa vida personal en un espectáculo monumental. Su gira Las mujeres ya no lloran, que lleva el mismo nombre de su último álbum, es la culminación de un resurgimiento artístico que, a sus 48 años, la posiciona como una de las figuras más influyentes de la música latina.
Sin embargo, detrás del show y su discurso de empoderamiento, surge la pregunta: ¿es esta gira una expresión auténtica de liberación o una estrategia bien calculada para capitalizar el drama mediático que ha rodeado su vida?
Un regreso a lo grande, pero con tropiezos
En São Paulo, segunda parada de la gira, Shakira reunió a 72,000 personas en un estadio completamente lleno. A pesar del entusiasmo, la espera fue larga: la cantante subió al escenario con una hora de retraso, justificándolo con problemas técnicos causados por la lluvia. Su dominio del portugués ayudó a disipar la molestia del público, pero el incidente refleja una constante en los conciertos de grandes estrellas: los imprevistos suelen recaer sobre la paciencia de los fans.
El espectáculo, de más de dos horas, es una producción ambiciosa que combina rock, pop, reguetón y sonidos árabes. Con cambios de vestuario vertiginosos y una cuidada selección de sus éxitos, Shakira ha apostado por un show que mezcla nostalgia con su nueva era musical, en la que ha abrazado el sonido urbano. Sin embargo, no todos sus seguidores han recibido con entusiasmo esta transición.
Entre el mensaje feminista y la mercadotecnia
La artista ha convertido su divorcio con Gerard Piqué en una narrativa de empoderamiento que resuena con millones de mujeres. Canciones como BZRP Music Sessions #53 han sido coreadas como himnos de desquite, donde la colombiana lanza dardos directos a su expareja. La frase «Las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan» se ha convertido en un eslogan comercial que Shakira ha sabido explotar al máximo.
Pero, ¿es este mensaje un acto de resistencia o una estrategia bien orquestada para mantener su relevancia en la industria? El show incorpora un «decálogo de la loba», proyectado en pantallas, con frases motivacionales sobre independencia y fortaleza femenina. Sin embargo, esta narrativa se cruza con una agresiva campaña de marketing que refuerza su imagen de artista resiliente.
La nostalgia como gancho
El concierto también tuvo espacio para la nostalgia. Clásicos como Pies descalzos, Waka Waka y Antología fueron recibidos con euforia, especialmente por los fans brasileños, quienes consideran esta última una de las canciones más emblemáticas de su repertorio. La conexión emocional con su público sigue siendo su mayor fortaleza.
La gira continuará en América Latina, con paradas en Perú, Colombia, Chile, Argentina y México, antes de dar el salto a Estados Unidos y Canadá. En su regreso a Barranquilla, su ciudad natal, se espera un recibimiento histórico tras casi dos décadas de ausencia.
¿Arte o negocio?
Shakira ha demostrado que sigue siendo una de las figuras más relevantes de la música latina. Su gira es un espectáculo impresionante, pero también una estrategia milimétricamente calculada. Mientras el público celebra su regreso, la pregunta sigue en el aire: ¿estamos viendo una expresión auténtica de su evolución o el resultado de una estrategia comercial magistralmente ejecutada?
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