- Migrantes en México: una estrategia de desgaste bajo presión.
- Se estima que entre 200 y 300 personas trasladadas diariamente a diversos puntos del país.
- El flujo migratorio no ha disminuido, sino que las entradas irregulares por la frontera sur han aumentado drásticamente.
La llegada de autobuses cargados de migrantes a Michoacán y Guerrero ha evidenciado una estrategia del Gobierno mexicano para desmantelar las caravanas migrantes que partieron de Tapachula, Chiapas, hace unas semanas.
Cientos de personas, agotadas por las caminatas, enfermedades y falta de recursos, accedieron a trasladadarse después de semanas de espera en Tehuantepec, Oaxaca, como parte de una negociación que incluyó la promesa de visas humanitarias.
En total, ocho autobuses llevaron a más de 300 migrantes al puerto de Acapulco, Guerrero, mientras otros siete llegaron a Morelia, Michoacán.
Control y disuasiones en la ruta migratoria
Se estima que entre 200 y 300 personas trasladadas diariamente a diversos puntos del país, alejándolos de su objetivo inicial: llegar a la frontera norte y eventualmente a Estados Unidos. Esta estrategia busca reducir la presión migratoria en la frontera norte y responde a las demandas del gobierno estadounidense de frenar el flujo de personas. La presidenta Claudia Sheinbaum ha defendido estas acciones en redes sociales, afirmando que se trata de atender a los migrantes y tender puentes entre gobiernos, aunque las críticas de especialistas apuntan a una política de contención disfrazada de apoyo.
Eunice Rendón, coordinadora de Agenda Migrante, asegura que más que estrategias integrales, las medidas adoptadas buscan detener el avance migratorio, limitando el otorgamiento de visas de tránsito humanitario y aumentando el riesgo de detenciones. “Es un modus operandi que coloca a los migrantes en una situación de vulnerabilidad”, señala la experta.
Incremento en entradas y retos humanitarios
El flujo migratorio no ha disminuido, sino que las entradas irregulares por la frontera sur han aumentado drásticamente. De enero a agosto de 2024, más de 925,000 personas ingresaron a México, el doble en comparación con el mismo periodo de 2023. Mientras tanto, las citas para visas humanitarias a través de la aplicación CBP One, implementada por Estados Unidos, tienen tiempos de espera que se extienden hasta ocho meses. Esta demora genera desesperación entre los migrantes, quienes enfrentan riesgos de extorsión, secuestros y violencia por parte del crimen organizado.
Rendón advierte que, aunque la aplicación procesa unas 1,500 citas diarias, hay más de 250,000 solicitudes acumuladas, lo que demuestra que el sistema está rebasado. Ante esta situación, muchos optan por avanzar por su cuenta, a pesar de los peligros.
Desplazamientos forzados y abandono
En muchos casos, los migrantes denuncian que los llevan a lugares alejados sin previo aviso. Un grupo de 160 personas reportó que, tras salir de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, abandonados en Mérida, Yucatán, lejos de su destino original en Ciudad de México. Otros grupos han sido detenidos en la capital y trasladados de vuelta a Tabasco, casi en la frontera con Guatemala.
Un reto político para Sheinbaum
El gobierno de Claudia Sheinbaum enfrenta un complejo panorama en materia migratoria. Estados Unidos presiona por más detenciones y deportaciones, mientras que en México las organizaciones alertan sobre un presupuesto insuficiente para 2025. “Si no se refuerza la capacidad de gestión en las fronteras, el desgaste recae en los gobiernos locales y las organizaciones humanitarias”, advierte Rendón.
Las propuestas incluyen generar empleos temporales, facilitar el acceso a vivienda y servicios de salud y educación para migrantes, en lugar de concentrarse exclusivamente en medidas de contención. Sin embargo, la llegada de Donald Trump a la presidencia ha intensificado la salida de nuevas caravanas, lo que augura un incremento de migrantes intentando llegar al norte antes de que termine el año.







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