- Tren Maya y los cenotes de Yucatán: un ecosistema en peligro.
- Con una inversión de más de 30 mil millones de dólares, es uno de los proyectos clave del presidente saliente de México.
- La región enfrenta una crisis hídrica inminente, y el tiempo para actuar se agota.
Los rayos del sol atraviesan como cuchillos el agua cristalina, mientras decenas de peces proyectan sus sombras sobre el suelo de piedra caliza.
Encima de la laguna, una bóveda repleta de estalactitas gotea en el techo semiabierto de la caverna, que se abre hacia una tupida selva.
Estos ojos de agua turquesa, conocidos como cenotes, son parte de una de las maravillas naturales de México: un sistema de aproximadamente 10,000 cavernas, ríos y lagos subterráneos que serpentean bajo la península de Yucatán.
Sin embargo, la construcción del Tren Maya —el proyecto insignia del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador— está destruyendo buena parte de este mundo subterráneo, ya amenazado desde hace décadas por el desarrollo urbano y el turismo masivo.
Científicos y ambientalistas advierten que el tren representará un desastre ambiental a largo plazo.
En las profundidades de la selva, el rugido de la maquinaria pesada interrumpe el suave goteo que se escucha dentro de la cueva. Unos metros más arriba, la construcción de la línea elevada del tren avanza a marchas forzadas.
Las cavernas retumban cuando los trabajadores ponen en marcha las perforadoras para atravesar la piedra caliza e incrustar los cerca de 15,000 pilares de acero que sostendrán el tren en este tramo.
Guillermo D. Christy, ingeniero y experto en agua, observa con tristeza una cueva antes inmaculada y ahora repleta de hormigón y estalactitas rotas.
«Verter concreto en una caverna, directamente en el acuífero, sin ningún miramiento y sin ningún cuidado», lamenta D. Christy. «Eso es totalmente un ecocidio».
El Tren Maya, que recorrerá casi 1,600 kilómetros, promete conectar ciudades turísticas como Cancún y Playa del Carmen con comunidades remotas y sitios arqueológicos en la selva.
Con una inversión de más de 30 mil millones de dólares, es uno de los proyectos clave del presidente saliente de México.
Tren Maya y los cenotes de Yucatán: un ecosistema en peligro
Sin embargo, su ruta actual, redirigida hacia el interior de la selva, amenaza con destruir millones de árboles y dañar el mayor sistema de cavernas del país.
Las cuevas contienen uno de los mayores acuíferos de México y son la principal fuente de agua de la región.
«Estos ecosistemas son muy, muy frágiles», explica Emiliano Monroy-Ríos, geólogo de la Universidad Northwestern. «Es como pasar por encima de un lugar que es como un queso gruyere, lleno de cuevas y cavidades, de diferentes tamaños y a diferentes profundidades».
A pesar de las promesas de López Obrador de evitar daños al Gran Acuífero Maya, videos de ambientalistas y científicos mostraron gigantescas taladradoras horadando el techo de cavernas milenarias para insertar los pilares.
López Obrador calificó los videos de «montajes» realizados por sus enemigos políticos, pero las pruebas de daño ambiental son innegables.
Guillermo D. Christy, con 25 años de experiencia estudiando el sistema de cavernas, documenta los daños en la cueva Aktún Tuyul, cerca de Playa del Carmen.
En la oscuridad de la cueva, los agujeros perforados en el techo para instalar pilares de acero permiten la entrada de luz y materia orgánica, alterando el ecosistema delicado y matando especies sensibles.
Mientras tanto, algunos ven el Tren Maya como una oportunidad económica. María Norma de los Ángeles, de la comunidad de Jacinto Pat, comenta:
«Tiene sus ventajas y sus desventajas, pero yo sé que sí. A todos nos va a beneficiar… en su momento habrá esa derrama económica».
Sin embargo, la falta de estudios de impacto ambiental adecuados y la acelerada construcción sin miramientos legales profundizan la controversia.
Grupos como «Cenotes Urbanos» trabajan incansablemente para limpiar y proteger el acuífero, pero temen que sus esfuerzos no sean suficientes para salvar estos ecosistemas milenarios.
Con las elecciones de junio y la salida de López Obrador, el futuro del Tren Maya y su impacto ambiental siguen siendo inciertos.
La región enfrenta una crisis hídrica inminente, y el tiempo para actuar se agota.







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