- Secuestro exprés del obispo Salvador Rangel: intriga en Morelos.
- La situación se complica con especulaciones en varios medios sobre la posible drogadicción del obispo.
- La sociedad mexicana queda a la expectativa de entender completamente lo ocurrido.
En un evento que refleja la compleja trama de violencia que azota a México, el obispo emérito de Chilpancingo, Salvador Rangel, de 78 años, conocido por su papel de mediador con grupos criminales en busca de la paz, fue víctima de un secuestro exprés. Su desaparición, ocurrida entre el sábado y el lunes, y su posterior aparición en un hospital público de Cuernavaca, ha generado gran preocupación y debate sobre la seguridad en el país.
Salvador Rangel reportado como desaparecido el pasado sábado y encontrado dos días después, solo con calcetines y una playera rota, y sangrando del cuello. Según informes del controvertido fiscal de Morelos, Uriel Carmona, el obispo secuestrado por criminales que retiraron dinero de sus tarjetas y realizaron compras antes de liberarlo. Carmona, que ha enfrentado acusaciones por obstrucción a la justicia y tortura, señaló que todavía están por confirmar estos detalles y esperan una declaración oficial del obispo.
La situación se complica con especulaciones en varios medios sobre la posible drogadicción del obispo durante su captura, sugiriendo que podría haber dado positivo en cocaína y benzodiacepinas. Aunque Carmona mencionó que no observaron lesiones visibles en el obispo al momento de encontrarlo, aún se esperan los resultados de los exámenes químicos y otros peritajes.
El pasado del obispo Rangel, particularmente su relación con líderes criminales para mediar conflictos en Guerrero, añade una capa de misterio al incidente. Sus esfuerzos por la paz lo llevaron a interactuar frecuentemente con figuras como Celso Ortega, líder de Los Ardillos, aunque tenía una relación tensa con otros líderes como Onésimo Marquina, alias Necho, del grupo rival Los Tlacos. Esta dinámica podría haber influido en su desaparición y el tratamiento que recibió durante su secuestro.
Este peculiar caso del secuestro exprés del obispo Salvador Rangel no solo destaca por su naturaleza inusual, sino que también refleja los desafíos persistentes de seguridad y la profundidad de la crisis de violencia en México. A medida que avanzan las investigaciones y se espera una declaración del propio Rangel, la sociedad mexicana queda a la expectativa de entender completamente lo ocurrido y sus posibles implicaciones para la seguridad pública en un país asolado por la violencia.







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