La Dirección de Servicios Públicos se ve envuelta en una polémica luego de que los baños del Bosque Venustiano Carranza fueran clausurados por dos semanas debido a condiciones insalubres y quejas por malos tratos hacia los usuarios. Esta situación pone de manifiesto una serie de problemas sistémicos y cuestiona la eficacia de la gestión municipal.
El rescate y rehabilitación de estos baños, que atienden a unas 5 mil personas diariamente, plantea interrogantes sobre la supervisión y control de los servicios públicos. A pesar de las décadas de operación por parte de una familia, se evidencian deficiencias graves en las instalaciones, incluyendo falta de agua, cables eléctricos expuestos y condiciones insalubres.
La intervención de la Dirección de Servicios Públicos, liderada por Fernando Villarreal Cuéllar, apunta a una rehabilitación completa de los baños, pero surge el debate sobre si se debería mantener el permiso para la administración privada de estos espacios. La disputa legal entre la familia a cargo y las autoridades municipales añade un nivel adicional de complejidad a esta situación.
Además, la decisión de la Dirección de Servicios Públicos de absorber la prestación del servicio y dejar de cobrar a los usuarios plantea interrogantes sobre la equidad en el acceso a los servicios básicos y el rol del gobierno en garantizar condiciones adecuadas en los espacios públicos.
Es crucial que las autoridades municipales aborden esta situación de manera transparente y eficaz, priorizando la seguridad y bienestar de los ciudadanos.
La rehabilitación de los baños del Bosque Venustiano Carranza representa un desafío significativo en la gestión de servicios públicos, pero también una oportunidad para mejorar la calidad de vida de la comunidad.







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