A medida que se disipan los impactos de años anteriores y se atenúa la actividad económica, los analistas predicen que la inflación en México continuará disminuyendo a lo largo del nuevo año, pero lo hará a un ritmo moderado. Este escenario se atribuye a una demanda interna sólida y un mayor gasto público.
Alejandro Saldaña, economista en jefe de Ve Por Más, señaló que, aunque la inflación cerró en diciembre de 2023 en un 4.66% anual, se espera que descienda a un 4.0% en 2024, según el consenso de analistas de la Encuesta Citibanamex de Expectativas.
Saldaña destacó que la inflación aún enfrenta desafíos, especialmente en el sector de servicios, que tiende a ajustarse con más rezago que otros componentes del Índice Nacional de Precios al Consumidor. La resistencia a la baja en el rubro de servicios se atribuye en parte al aumento adicional al salario mínimo del 20%.
Además, el nivel récord de gasto público proyectado para 2024 (9 billones 66 mil millones de pesos) y el posible aumento en la demanda interna podrían dificultar el proceso de desinflación. Existe la posibilidad de que el crecimiento económico de México supere las expectativas previstas (3.4%, según la encuesta de Citibanamex), complicando aún más la reducción de la inflación.
Janneth Quiroz, directora de Análisis Económico en Monex, anticipa una disminución gradual después de los picos alcanzados en 2022, pero advierte que llevar la inflación al objetivo será más difícil, ya que suele presentar más resistencia cuando está cerca de la meta.
Saldaña subraya que gran parte de la desaceleración inflacionaria en 2023 se debió a factores de oferta, como la normalización de las cadenas de suministro. Sin embargo, estos factores perderán relevancia, y el proceso de desinflación dependerá en parte de una demanda enfriada como resultado de una política monetaria restrictiva. Se anticipa que esta fase del proceso será más lenta.







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