El 8 de diciembre de 1980, Mark David Chapman decidió llevar adelante uno de los atentados más recordados de los últimos tiempos: matar al legendario músico John Lennon.
Joe Many el portero del edificio de Dakota, Nueva York, reveló las últimas palabras del músico tras haber recibido cuatro de los cinco tiros que efectuó el asesino. “John pasó corriendo a mi lado. Él dijo:
‘Me han disparado’. Le salía sangre de la boca. Simplemente, se desplomó en el suelo. Lo hice rodar hasta quedar boca arriba, le quité las gafas y las puse sobre el escritorio. Y Yoko (Ono) gritaba ‘traigan una ambulancia, traigan una ambulancia, traigan una ambulancia’”.
Otro de los testigos de este atentado fue el taxista Richard Peterson, quien contó cómo fue aquella noche. “Lennon estaba entrando al edificio y el hombre dijo su nombre. Era un hombre fornido. Lo miró a través de la ventana delantera de mi taxi. Lo estoy mirando y le dispara. Pensé que estaban rodando una película, pero no vi luces ni cámaras ni nada, así que me di cuenta de lo que ocurría realmente”, explicó.
Este documental fue dirigido por Nick Holt y Rob Coldstream, y cuenta con todo tipo de testimonios: desde doctores y enfermeros que atendieron al músico, hasta el portero y el taxista que fueron testigos de este histórico momento.
“Por primera vez, figuras clave de la vida y muerte de John Lennon, incluidos amigos, médicos e investigadores, comparten recuerdos personales y revelan lo que sucedió la noche de su asesinato”.
Cabe destacar que Chapman intentó obtener la libertad condicional en reiteradas oportunidades. De acuerdo con distintas agencias que tuvieron acceso a sus declaraciones juradas, el asesino señaló que estaba consciente de que “lo que pretendía hacer era incorrecto” y, a su vez, era tanto “su deseo por sobresalir” que estaba dispuesto a llegar a las últimas consecuencias.
“Quería tanto la fama que estaba dispuesto a darlo todo y quitar una vida humana. No voy a culpar a nada más ni a nadie más por traerme hasta aquí”, declaró el autor del atentado, quien estaba seguro de cada movimiento. Al día de hoy, Chapman cumple su sentencia en el Centro Correccional de Green Haven, en Nueva York.







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