Aunque la violencia contra las mujeres no discrimina en términos de edad ni condición económica, las estadísticas muestran que la mayor incidencia se registra entre los 18 y 40 años.
Cristina Gómez Rivas, directora del Centro de Justicia y Empoderamiento para las Mujeres en Torreón, destaca la importancia de abordar este problema desde una edad temprana, ya que la violencia no tiene límites y puede manifestarse en cualquier entorno, independientemente de la situación económica.
La violencia familiar, que abarca desde el control emocional hasta casos más graves, como feminicidios, sigue siendo un problema persistente en la sociedad mexicana.
En los últimos 10 años, ha habido un aumento significativo en la cultura de la denuncia, con un crecimiento en la conciencia y la visibilidad de la violencia contra las mujeres. Sin embargo, a pesar de estos esfuerzos, los casos de violencia familiar han experimentado un aumento en la Región Lagunera de Coahuila durante el último año, según Adelaido Flores Díaz, coordinador regional de la Secretaría de Seguridad Pública.
La violencia familiar no solo tiene repercusiones inmediatas, sino que también contribuye a problemas sociales adicionales, como el aumento de las adicciones y la deserción escolar.
El modelo «Hombre Aliado», implementado a nivel estatal y replicado a nivel nacional, busca reducir los índices de violencia contra las mujeres al promover la cultura de la denuncia y alentar la participación activa de los hombres en esta lucha.
Estrategias locales, como unidades móviles que brindan servicios de asesoría jurídica y apoyo psicológico en áreas urbanas y rurales, demuestran un enfoque integral para abordar el problema.
Aunque se han logrado avances, sigue siendo crucial trabajar en la prevención, empoderamiento y educación para cambiar la percepción cultural de la violencia y crear un entorno seguro para las mujeres en México.







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