La Comisión Disciplinaria de la Federación Internacional de Fútbol (FIFA) ha emitido una sanción de tres años a Luis Rubiales, impidiéndole desempeñar cualquier función o actividad relacionada con el fútbol.
Esta sanción se deriva de un incidente en el que Rubiales besó a la jugadora Jennifer Hermoso durante las celebraciones del Mundial Femenino ganado por España en Sídney, un beso que no fue consentido por la jugadora. Además, se le acusa de realizar gestos obscenos en el palco de autoridades en presencia de la reina Letizia y la infanta Sofía.
La FIFA ha aplicado el artículo 13 de su código, que se refiere a las conductas ofensivas, y ha considerado que Rubiales infringió dos puntos clave de este artículo: «violar las normas de conducta cívica» y «adoptar una conducta que desprestigie al fútbol y a la FIFA». A pesar de esta sanción, Rubiales tiene la opción de presentar un recurso ante el comité de apelación del organismo.
Esta no es la primera sanción que enfrenta Rubiales, ya que previamente había sido suspendido provisionalmente por la FIFA durante tres meses.
En esta primera sanción se le prohibió a Rubiales, a la federación y a sus directivos o empleados contactar con Jennifer Hermoso o su círculo más cercano para evitar presiones y coacciones para que la jugadora española admitiera que el beso había sido consensuado.
Rubiales también está imputado en la Audiencia Nacional por agresión sexual debido a este incidente, al igual que el director deportivo de la federación, Albert Luque, y el de marketing, Rubén Rivera.
El intento de Rubiales de explicar el beso durante una asamblea provocó la sanción provisional de la FIFA, ya que su versión fue desmentida por la jugadora Jennifer Hermoso, quien declaró que el beso no fue consentido y que las palabras de Rubiales eran falsas.
El juez instructor de este caso, el colombiano Jorge Iván Palacio, impuso la sanción provisional apenas dos días después de abrir un expediente contra Rubiales.
La actitud y los comentarios machistas de Rubiales durante la asamblea, así como su comunicado atacando a Hermoso, llevaron a que se le impusiera esta sanción. Según Palacio, Rubiales causó un «daño irreparable a la integridad y la reputación del fútbol con su actitud».






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