El gobernador de Coahuila, Miguel Riquelme, afirmó que al final de su administración dejará un Estado fuerte y económicamente activo que seguirá figurando como uno de los más competitivos del país.
«Ya que el proceso electoral pasó, ahora cada quien a sus actividades», manifestó.
Aseguró que el tiempo que le queda a su gobierno lo dedicará a cerrar bien y dejar una administración fuerte en todos los sentidos.
Riquelme sostuvo que trabajará en robustecer la recaudación del Estado y ahora que la entidad tiene casi 10 mil millones de ingreso propios le permitirá al próximo mandatario trabajar con mayor holgura.
Agregó que serán poco los pendientes que dejará, además de que «la modificación realizada a la Ley de Pensiones no beneficia a esta administración, sino a la entrante».
Admitió que está en activo obras por terminar: el Sistema Vial Cuatro Caminos, el nuevo cuartel de la Policía Estatal en Saltillo, el cuartel de Villa Unión, la presidencia municipal de Francisco I. Madero y la adquisición de camiones para el Metrobús Laguna.
Negó que vaya a aceptar una embajada como premio al entregar el cargo y en vez de eso seguirá el rumbo que debe seguir un exgobernador, «que es guardarse un poco y si las circunstancias y la política le dan la oportunidad de seguir, continuará sirviendo a la gente».
Puntualizó que será respetuoso del gobierno de Manolo Jiménez y que no creará ninguna expectativa ni hará declaraciones que atenten contra lo que la ciudadanía eligió.







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